Más allá de esto, hay que reconocer que el actual canciller y Lavagna mantuvieron una buena relación hacia 1989, cuando «Rucucu» fue designado por • Si a Ruckauf le fue bien con esta crisis -un remanso en el largo duelo por la malograda candidatura presidencial-,
Ya en 1982, en aquella reunión fundacional del MUSO cafierista, en el Hotel Colón, Lavagna figuraba como «ministro in pectore» de «Tony». Hasta 1987 siguió vinculado a ese círculo, pero ese año, cuando el cafierismo llegó al gobierno bonaerense, lo dejaron con «la ñata contra el vidrio».
• Tal vez el disgusto de Amadeo no se deba tanto a la felicidad de Lavagna sino a la alegría de
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