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En cambio, los diarios, que manejan más información política, creen que no está en juego mejorar el país vía nueva forma de coparticipación sino una mera y sucia pugna política por asegurarse fondos precisamente para eso: continuismo en los cargos alcanzados, manejo discrecional y politizado de fondos públicos, consolidaciones hegemónicas, distorsiones electorales desde el poder adquirido (kirchnerismo) o desde la supremacía de designar a quienes tengan ese poder (duhaldismo).
Pero los medios difieren entre sí. «La Nación» sostuvo ayer que tal puja Kirchner-Solá-Duhalde es por dominar la provincia de Buenos Aires. Lo dramático que puede suceder es que los 8 puntos de coparticipación en forma de fondo usable unilateralmente se lo dividan manteniendo el statu quo y ambos sigan con la demagogia política, arriesgando afectar la economía. Podría ser porque, pese a sus diferencias y existir dos gobiernos, necesitan, aunque se odien, ir juntos a la elección legislativa del año próximo. No les deja otra alternativa la unión de Mauricio Macri y Ricardo López Murphy -uno para Capital, otro para provincia- que podrían concentrar el voto moderado y dejar la actual Unión Populismo más Izquierda dividiéndose el «voto progre» entre Cristina Kirchner, Elisa Carrió y Luis Zamora que necesita renovar su banca el año próximo. El que se haya apartado Macri -era obvio por su discrepancia total con el clientelismo- afectó a un Duhalde desilusionado del actual presidente y que de ninguna manera lo querría como candidato con su apoyo en la elección presidencial de 2007, aunque falte mucho.
En estos enfoques de medios «Clarín» reduce todo a una «vieja película» entre «quienes entienden la vida de una manera diferente». Claro, está pagando al gobierno la primera cuota por el favor oficial en la penosa destitución del juez Roberto Marquevich por atreverse a procesar a la directora del monopolio.
En página central damos dos versiones publicadas de técnicos ilusionados con un país más serio tras esta puja de bajos instintos.
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