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«¿Va en serio lo de Kirchner, o nos estás tomando el pelo?», le preguntó Cavalieri a Duhalde, mirándolo a los ojos. El Presidente chasqueó la lengua, miró hacia el cristal de la mesa y confesó: «No hay otro... Tenía que encontrar alguno y, por descarte, terminé en Kirchner. ¿Quién iba a ser? ¿El puntano? Ni loco, no puede ser nunca. Por lo menos éste tiene algún espacio en la clase media y lo de abajo intentaremos ponérselo nosotros...».
Daer sacó conclusiones de inmediato y preguntó lo obvio: «Las elecciones del 27 de abril están seguras?». «Sí, con eso no se puede joder, créanme», contestó el Presidente, ahuecando la voz. Agregó: «Sería un papelón internacional». El jefe de la CGT intentó entrar por otro lado, menos comprometido para el dueño de casa: «¿Y la Justicia, no puede dar de baja la ley?». «No, la Justicia está también preocupada como nosotros. Les digo en serio, me voy y hay elecciones el 27 de abril.»
Cavalieri volvió a la interna: «¿Es necesario lo que van a hacer el viernes, romper el peronismo?». Duhalde contuvo la ofuscación: «El que lo va a romper es Menem, él lo va a hacer. No tiene fuerza y por eso le digo a 'Lupín': 'No lo nombres tanto, no te pelees tanto con él, que lo vas a levantar'».
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