Un simple almuerzo compuesto de tallarines finos con tuco de carne o pollo fue el plato principal que se sirvió ayer al mediodía en el casino de oficiales del Escuadrón Gendarmería de Campo de Mayo. La mención gastronómica castrense es relevante porque es la que recibió uno de los presos más importantes de hoy: Emir Fuad Yoma, ex cuñado y ex asesor de Carlos Menem. Fue su primer domingo con procesamiento y prisión preventiva que le dictó el juez de la Capital Federal Jorge Urso por su presunta responsabilidad como organizador de una asociación ilícita que habría estafado al Estado al vender armas a países embargados internacionalmente. Yoma no quiere hablar de su situación; niega cualquier contacto y se refugia en su dormitorio ante cualquier posibilidad de que sea abordado por el periodismo. La guardia se encarga de alejar a cualquier intruso que no esté autorizado por Yoma o los otros detenidos no menos «notorios» (es la frase del personal carcelario para los conocidos) como el ex almirante Emilio Massera-y sólo recibe a sus abogados y a familiares.
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Ayer, a la mañana, estuvo con Mariano Cúneo Libarona, quien seguirá siendo su abogado más importante, y Fernando Archimbald -también es el abogado de Erman González-que lo defiende en una causa que tiene a su cargo el juez Claudio Bonadío por otra denuncia aparte a raíz de los $ 2 millones que la empresa Elthan Trading le giró una vez al grupo Yoma SA.
Yoma sostiene que después del peritaje de la Corte ya está demostrado que ese dinero fue una inversión genuina destinada a capitalizar al grupo.
El ex asesor de Menem está esperanzado en que sus abogados le encontrarán una salida a su situación. En todo momento defiende su inocencia y alega que demostrará ante un tribunal imparcial que no existen pruebas contundentes que puedan hacerlo aparecer como organizador de una asociación ilícita. Todo esto --dice-está armado para complicarlo a Carlos Menem porque si se sigue la teoría del fiscal Carlos Stornelli y de Urso, el único jefe que tuvo el empresario riojano fue el ex presidente Menem, quien permanentemente está en contacto y se preocupa por su situación.
«Si yo con los cueros hago negocios por millones, ¿cómo alguien puede creer que me haya metido en esta operación por apenas $ 400.000?» se le ha escuchado cuando la ira -y la presión-gana su cuerpo. Esa plata es la que dijo Sarlenga a Urso que el coronel (RE) Diego Palleros giró a través de la cuenta Daforel para un «alto funcionario con muchas influencias en el gobierno de ese entonces». La relación de Palleros con Yoma -se afirma en la defensa-se produjo hacia 1994 y ya hacía tres años que el ex coronel -hoy en Sudáfrica-venía realizando negocios de armamentos con el gobierno argentino, que se remontan al Proceso Militar.
En realidad por esa cuenta de mercado se habrían girado varios millones de pesos, pero no sólo de esta operación de armamentos sino de las otras nueve que hizo Fabricaciones Militares desde el '83 en adelante por intermedio de negociadores privados como Palleros, quien estuvo asociado por un lado con el fran-cés Jean Bernard Lasnaud, hombre de la CIA en Panamá, y con el capitán de navío Horacio Estrada -que apareció muerto en aparente suicidio en Buenos Aires-, a quien se le descubrieron depósitos de dinero en Suiza como producto de este negocio de armamentos. En total -suelen afirmar ex directores de Fabricaciones Militares-esta empresa hizo más de 180 operaciones de exportación de armamentos de país a país con el gobierno de Menem y de Alfonsín.
En el café del domingo -cada detenido se lleva su propio equipamiento de esa bebida en instantáneo-en las mesas de Gendarmería con un Yoma rodeado sólo por sus familiares más íntimos, las lucubraciones no descuidan a Urso, a quien ven con algún color ruckaufista. Esa es la explicación más coherente que le encuentran al súbito cambio de actitud de Urso: la resolución de la Cámara Federal sostiene que ese tribunal para nada obligó al juez a emprenderla contra Yoma, como tampoco a Stornelli haber negociado con Sarlenga. A propósito, se habla en ese entorno de una reunión 24 horas antes entre Stornelli, Sarlenga y la defensora oficial Perla Martínez de Buck-su libertad a cambio de comprometerlo al ex asesor y ex cuñado.
Por eso afirman que pelearán jurídicamente el caso y descreen de cualquier afiebrada opera-ción política como la que habla de canjear algún cargo decisivo en la estructura del Poder Judicial para Martín Irurzun. Para los abogados de Yoma, esta cámara es infranqueable a cualquier estrategia que no sea la estrictamente jurídica y por ello los halagos de Cúneo Libarona no sólo a Irurzun -su hermano Ignacio tuvo participación en la defensa de Amira Yoma cuando el Yomagate-sino a los otros dos camaristas: Eduardo Luraschi y Horacio Cattani.
Por eso, fue música para sus oídos cuando un infidente le transmitió el razonamiento de dos importantes jueces: ¿cómo se puede acusar de asociación ilícita cuando aún no se probó el delito de contrabando, siendo que ése habría sido el motivo de la organización de esa banda ilegal? Para estos magistrados, el delito de contrabando es muy difícil de probar porque se trata del mismo Estado realizando una exportación con la verificación correspondiente de la Aduana y porque, además, desde Croacia -eventual destino de los cañones y fusiles argentinosno llegó ninguna prueba. La otra es la relación que podría tener una estafa a la FUSEA (Fundación de Sanidad del Ejército) por varios millones de dólares a través de Bonos de Indonesia que también pasaron por la famosa cuenta Daforel. Este caso lo investiga el juez Gabriel Cavallo y amenaza con estallar en otro escándalo judicial
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