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En boca de un hombre que se dice baqueano en los trajines electorales, tiene sentido como diagnóstico. Algo así como que ninguno de los postulantes que pelea la nominación por el PJ admitiría una derrota el 24 de noviembre (internas) y alguno de los importantes se mandaría por afuera en las presidenciales del 30 de marzo.
De paso, el Presidente lanzó una orden fulminante: que los ministros elijan a quien quieran como candidato, pero que se guarden de hacer declaraciones públicas de adhesión a alguien.
Horas antes, en varias charlas con punteros de su distrito, el Presidente había hecho la afirmación más importante de cara a esas internas: la provincia de Buenos Aires no pegará las elecciones locales a las nacionales de presidente y vice, ni en las internas ni en las generales. Un no al reclamo de
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