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9 de julio 2004 - 00:00

Relaciones en peligro

La afinidad ideológica que confiesan los funcionarios de Néstor Kirchner con José Luis Rodríguez Zapatero podría ser insuficiente para neutralizar la tensión que promete instalarse en ese vínculo. El palacio de La Moncloa observa con inquietud la tarea de una comisión interministerial argentina que podría conceder asilo político a Jesús María Lariz Iriondo, un etarra acusado por la Justicia española por un atentado terrorista, cuya extradición denegó el juez federal Claudio Bonadío. La medida llegó, por vía de apelación, a la Corte Suprema. Sin embargo, los ministros de Kirchner (Rafael Bielsa, Aníbal Fernández y Gustavo Béliz) podrían decidir antes del dictamen sobre el asilo político de Lariz, tras ser recomendado por la subsecretaria de Derechos Humanos de la Cancillería.

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De «cubanito» a «vasquito», Rafael Bielsa suma tensiones con Madrid por la indefinición en el caso Lariz Iriondo.

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La extensión del carácter de asilado político para este etarra expulsado del Uruguay es alentada por la subsecretaria de Derechos Humanos de la Cancillería, Alicia Oliveira. Esa resolución supone que Lariz Iriondo es víctima de una persecución política por parte de Garzón (como antes, durante Menem, se decía que perseguía a Amira Yoma) y, en el extremo,que la conducta del Estado español frente a los militantes de ETA, en vez de ser considerada como la lucha de la legalidad contra el terrorismo, sería reprochable en materia de garantías individuales. Es la tesis que se alienta desde las instituciones que defienden la extensión del asilo político, que van desde las Madres de Plaza de Mayo hasta las Abuelas pasando por los Hijos de Desaparecidos y otros organismos defensores de los derechos humanos.



La tensión que se instaló en el vínculo entre Buenos Aires y Madrid a partir de la posibilidad de la extensión del asilo a Lariz Iriondo se notará en las próximas conversaciones que mantenga el gobierno con personalidades españolas. Serán muchas y de primer nivel. Por lo pronto, el lunes estará en Buenos Aires Víctor García de la Concha, el secretario perpetuo de la Real Academia Española de la Lengua. Este ex sacerdote está inquieto por la realización del Congreso de la Lengua, que sesionará en Rosario a partir del 17 de noviembre. A ese simposio asistirán el rey Juan Carlos I y jefes de Estado tan relevantes como el mexicano Vicente Fox. El congreso será presidido por Cristina Fernández de Kirchner, pero esa jerarquización todavía no se nota en la organización de los actos: da la impresión de que el gobierno se hubiera limitado a prestar el espacio para un acontecimiento académico, político y comercial de interés exclusivamente español, dejando pasar una oportunidad interesantísima para la industria cultural del país.

Una semana después de De la Concha (interlocutor habitual de la primera dama), el lunes 19, llegará a Buenos Aires el ex presidente del gobierno español José María Aznar. Estará por poco tiempo, para presentar un libro de memorias sobre sus ocho años en La Moncloa. Pero tendrá contactos con los funcionarios del gobierno, ya que Kirchner siempre le manifestó aprecio y celebró su compañía, como cuando salieron por la noche madrileña con sus respectivas esposas.

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