Renuncia del gabinete fue un aviso de decisión presidencial
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Luego, pasó a la mira el ex intendente, que ocupó finalmente su puesto sólo por cinco días, como jefe de asesores del gabinete de Rodríguez Saá, y admitió que apenas asumió cometió «un exabrupto de soberbia» al sostener ante los medios que lo habían elegido no por su prontuario, sino por su inteligencia. Antes de irse, Grosso consideró: «Yo fui la excusa, no la causa».
En un comunicado de la Presidencia dijo, además, que «la solución a los problemas más urgentes está siendo analizada» y que «el objetivo es atender las urgencias», para lo cual «se está trabajando intensamente, sin pérdida de tiempo».
El encuentro con los gobernadores, que si bien resultó fallido por importantes ausencias, tenía la intención de armar un nuevo gabinete; el secretario general de la Presidencia, Luis Lusquiños, y el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, iniciaron los contactos con los mandatarios provinciales a fin de acordar diversos detalles, incluida la hora de la reunión.
Reunión
Pasado el mediodía, el jefe de Estado recibió a la cúpula de la Policía Federal, junto con la cual «se valoró el accionar policial que en todo momento procuró evitar la confrontación con los ciudadanos más exaltados que manifestaron anoche».
Rodríguez Saá intentó salvar la conformación de su equipo y mantuvo el sábado una reunión urgente de gabinete tras la manifestación del viernes para buscar una salida a la crisis, con la renuncia de los funcionarios a disposición de él.
En un breve discurso, el sábado por la noche desde la residencia presidencial de Olivos, el entonces mandatario no aclaró si le había aceptado la renuncia a algún miembro de su gabinete.
Uno de los funcionarios que estaría por alejarse es el ministro de Relaciones Exteriores y Defensa, José María Vernet, quien fue criticado por haber señalado que utilizaría el método del ejército israelí de «levantar las persianas» de los comercios que remarquen sus precios. Vernet, al ingresar en la residencia de Olivos, señaló que no tenía «ningún problema» en dejar su cargo, y en sintonía se pronunció otro de los tres ministros con que cuenta el gabinete provisorio: Oraldo Britos, a cargo de Trabajo. El sábado se anunció que la integración del nuevo gabinete se conocería ayer por la noche, luego del encuentro que Rodríguez Saá mantendría con los gobernadores peronistas. Uno de los puntos en discusión sería el nombramiento de un equipo económico «fuerte, con un ministro que genere confianza en el exterior y que no provoque reacción en el país», según el esquema que trabajaban algunos dirigentes que asistían a la reunión con Rodríguez Saá.




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