3 de enero 2006 - 00:00

Retirados reivindican a un cabo asesinado

Pasó inadvertido. En la era Kirchner, cualquier acto que reivindique a las Fuerzas Armadas parece condenado al ostracismo. Más aún si suenan críticas al gobierno y, como ocurrió en este caso, el hecho recordado involucra a un funcionario ligado estrechamente al kirchnerismo.

El viernes 30, a las 19, un grupo de militares retirados se reunió en avenida Del Libertador y Comodoro Rivadavia, a pasos de la ESMA, para homenajear a cabo primero (post mortem), Juan Luis Contreras, muerto el 17 de noviembre de 1972, durante un levantamiento militar.

Aquel día, según se citó en el acto, Contreras montaba guardia en la ESMA cuando un grupo de oficiales y suboficiales se sublevó contra la cúpula militar e intentó copar la Escuela de Mecánica de la Armada.

El plan era, se recordó en el acto, tomar armamento para aproximarse a Ezeiza y romper el cerco militar que se había montado en torno a Juan Domingo Perón, que ese día volvía, luego de 18 años, al país. La violencia que rodeó aquel regreso es vastamente conocida.

• Trato preferencial

De aquel levantamiento participó Julio César Urien, entonces teniente de Fragata, a quien se lo vinculó con Montoneros. En la biografía de Rodolfo Galimberti, escrita por Marcelo Larraquy y por Roberto Cavallero, pero relatada por sí mismo, se menciona a Urien como miembro del área de inteligencia de la agrupación armada.

Junto con otros 15 oficiales,
Urien fue detenido, alojado en la cárcel de Magdalena y luego, con el triunfo de Héctor Cámpora en 1973, liberado. Pero el 1 de julio de 1974, a la muerte de Perón, Isabel dispuso su baja.

Hasta hace unos pocos días, el teniente de Fragata (rango que por decreto le restituyó Kirchner) era el titular del PAMI San Martín hasta que el
gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, lo designó como presidente de Astillero Río Santiago.

Esa empresa estatal tiene a su cargo, entre otras operaciones comerciales, llevar adelante el millonario acuerdo que negoció el ministro de Planificación, Julio De Vido, con la Venezuela de Hugo Chávez para la construcción de varios buques.

Pero, además, Urien encontró un trato preferencial de
Néstor Kirchner que el 17 de noviembre pasado firmó un decreto para restituirle su cargo y ascenderlo a teniente de Fragata junto con otros oficiales que participaron del alzamientode 1972. No se ha confirmado si recibió, además, una compensación económica por « salarios caídos» o por «lucro cesante».

El acto, en la Casa Rosada, sirvió para que
Kirchner relate su propia participación en la jornada sangrienta de Ezeiza. Contó que partió de La Plata hacia Temperley, en la Estación Turdera, el 16 de noviembre y pasaron por lo que era el Sindicato del Plástico. El día del regreso, en tanto, la columna que integró el ahora presidente llegó hasta el puente 12.

A su turno,
Urien se proclamó como parte de la «juventud maravillosa» de Montoneros y justificó el levantamiento de 1972 porque en la ESMA se comenzaban a formar por entonces «equipos de tareas» y «a entrenar para la tortura a través de películas como 'La batalla de Argelia'».

Sentado en primera fila estaba el jefe del Ejército, general Bendini, a quien el viernes último, en la calle frente a la ESMA, militares retirados acusaron de cometer un «mafioso acto de terrorismo administrativo» al disponer el pase a retiro obligatorio del mayor Mercado por los dichos de su esposa, María Cecilia Pando.

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