Reutemann ya no ve "cosas raras" en la Casa Rosada
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Néstor Kirchner y Carlos Reutemann, ayer distantes, hoy inseparables, se mostraron juntos en acto partidario en el lanzamiento de Cristina Fernándezen Rosario. Desde entonces prometen cabalgar unidos toda la campaña. El acuerdo no es de ahora pero nadie conoce aún el rumbo que tomará.
En rigor, quien crea en este diario no se conmovería con la novedad: casi un año atrás, en Charlas de Quinchos, se describió la reiterada presencia del ex gobernador en la Casa Rosada, nunca promovida desde el gobierno, en amable diálogo siempre con Kirchner. Hasta se coligió que bien podría ser tentado el ex piloto de Fórmula 1 como candidato a la vicepresidencia en 2007, fantasía que alberga más de un político del interior y que en algunos casos se convirtió en señuelo para los menos creídos en el oficialismo.
Entonces, si es tanto lo que los diferencia, ¿qué es lo que reúne al santafesino con el matrimonio presidencial? Intereses políticos comunes en Santa Fe, necesidad de respaldar al candidato de la Rosada (Agustín Rossi), hoy en desventaja frente al socialista Hermes Binner. Parece insuficiente la explicación, por más que los socialistas sostienen que la suma de juicios que pesan sobre Reutemann -que pueden amenazar inclusive lo que se conoce de su patrimonio- no tendrá demoras en la medida en que ellos avancen hacia el gobierno. Al respecto, también se sostiene que la provisión de subsidios del gobierno nacional al provincial también contempla a muchos de los damnificados por aquel desastre diluvial y, por lo tanto, la continuidad de ese goteo tranquiliza a muchas almas castigadas por el fenómeno climático. Y a quien, quizás con injusticia, muchos de ellos responsabilizan.
Demasiado conspirativo sería ese sustento para justificar la inmediatez de Reutemann con Kirchner, casi una apelación a una recurrida expresión borgiana sobre el espanto. En todo caso, esas conveniencias habría que adosarlas a otra lista de razones, en la que figura cierta convalidación del santafesino a actitudes del mandatario: empatía por expresiones sobre transparencia, por la presunta inclinación de captar personalidades ajenas al PJ (idea que siempre fascinó y ejerció Reutemann) o por compartir un tipo de cambio que hoy -debido a los niveles de precios de la soja- benefician a un sector del cual es protagonista. Quizás allí anide parte del afecto que Reutemann ha comenzado a destilar y exhibir por Kirchner, mientras éste se revela cómodo y agradecido al contar y exigir, a su vera, con un hombre que le agrega prestigio, difícil de hallar en su lista de contertulios entrañables. Ya que, en este romance de los K con el santafesino, de indudable perplejidad política, también importa lo que el dúo del Sur requiere para su propio interés, para sostenerse en la porfía electoral venidera. ¿Servirá ese noviazgo para las urnas de Santa Fe, también para otros distritos? Tan dudoso el juicio como saber si esta unión transitoria de empresas personales culminará el mismo 23 de octubre o tendrá derivaciones para una licitación superior en los próximos dos años.



