Se temen disturbios con los familiares de Cromañón porque Aníbal Ibarra lograría hoy que no le hagan juicio político por la tragedia. Anoche, todavía el gobierno de Ibarra -y el de Néstor Kirchner- negociaba, con favores varios, para impedir que se constituyeran los votos necesarios para el juicio. En ese clima de canjes, se conoció el repentino cambio de bando de Eduardo Lorenzo Borocotó, quien abandonó a Mauricio Macri -luego de que gracias a él lo eligieran próximo diputado- para pasarse al kirchnerismo (la tarifa: una figuración prominente en la futura Cámara baja y un cargo para su hijo en un ministerio). Como antes de las elecciones hubo reparto de electrodomésticos para la compra de votos, ahora se extienden las prebendas para que un legislador se exima del sufragio. Penoso.
Guerra de afiches. Tras los carteles aparecidos el martes en los que se acusaba a Aníbal Ibarra por el caso Cromañón, ayer el Frente Grande respondió empapelando paredes de Buenos Aires en apoyo al jefe de Gobierno porteño.
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Para el desarrollo de ese debate se desplegará un inusual operativo de seguridad, que comenzó ayer restringiendo el ingreso en la Legislatura y suspendiendo actividades, al tiempo que un grupo de padres se apostó en las puertas del Palacio, en la semipeatonal Perú al 130, donde pensaba pernoctar y hacer ayuno a modo de protesta, al conocer que no se alcanzarían los votos contra Ibarra.
Los legisladores se sentarán en la primera y segunda fila del recinto, y en la tercera estarán los agentes de la Federal. Durante una reunión de organización, algunos diputados solicitaron que las fuerzas de seguridad que ingresen en el recinto lo hagan con ropa de civil, pero la izquierda protestó y solicitó uniformes.
Cerca de 100 familiares estarán autorizados a presenciar el debate, pero ingresarán exclusivamente aquellos que sean padres de las víctimas y lo harán en turnos.
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