Cristina Kirchner dejará oficialmente su banca de senadora bonaerense el 10 de diciembre para convertirse en presidente. Pero eso no significa que vaya a abandonar el Senado. Como si no le bastara con la obediencia que el Congreso les profesa a los Kirchner desde hace cuatro años, la primera dama se cuidó de poner en cargos clave a sus dos hombres de mayor confianza en la Cámara alta. Prácticamente nada allí quedará fuera de su control. Al nombramiento ya confirmado del cordobés Roberto Urquía en la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda Cristina de Kirchner sumará a Nicolás Fernández, su mano derecha en el recinto y senador por Santa Cruz, como presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y de nada menos que la Comisión Mixta Revisora de Cuentas.
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Cualquiera de esos tres cargos es irremplazable a la hora de controlar el movimiento de los principales temas en el Congreso. Fernández le comandará a Cristina Kirchner no sólo Asuntos Constitucionales, comisión que la primera dama cuidó como un coto privado al límite de dejar de funcionar cuando ella se dedicóa la campaña. Por allí debe pasar cualquier tema que implique algún cambio en instituciones, la Justicia o incluso controles al Poder Ejecutivo. También estará Fernández en la Bicameral Revisora de Cuentas, nada menos que la comisión que debe aprobar las cuentas de inversión del gobierno, es decir, el control de cómo y en qué gasta el gobierno. Hasta ahora, el jefe de ese cuerpo fue el santafesino Oscar Lamberto, que esta semana fue nombrado como nuevo auditor. Ahora él controlará las cuentas públicas desde la Auditoría General y nada mejor que un santacruceño para reemplazarlo.
Urquía siempre fue más que un hombre de confianza de Cristina de Kirchner en el Senado; es el ejemplo para ella del empresario nacional perfecto. Dueño de Aceitera General Deheza, la mayor exportadora de aceites del país y productora de biodiésel, sabe como pocos manejarse en el mercado de la soja en medio de retenciones cruzadas y derechos de exportación.
La relación entre los Kirchner y Urquía no es un secreto para nadie. Ayer, el propio Miguel Pichetto se encargó de confirmarlo: «Es de una importancia institucional para el Senado, y por un pedido de la presidente electa, que el senador Urquía continúe en la Cámara y que se haga cargo de una comisión clave como es la de Presupuesto y Hacienda», dijo al confirmar la nominación del cordobés en ese cuerpo.
Urquía presentó ayer su renuncia a la diputación que obtuvo en las elecciones de octubre al encabezar la lista del kirchnerismo en la provincia. Su lugar lo ocupará la actual intendente de la localidad cordobesa de Villa María, Nora Bedano. Ese paso al costado para quedarse en el Senado por los dos años que le restan de mandato ya generó un escándalo en Córdoba.
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