Apareció ayer una versión que en tiempos electorales se conoce como «campaña sucia». Un funcionario del Gobierno porteño acusó al candidato del ARI, Enrique Olivera, de tener cuentas bancarias en el exterior sin indicar si eran legales o ilegales. Más allá de calificar moralmente la mera tenencia de una cuenta, el recurso ya es más que remanido. Elisa Carrió respondió denunciando hasta a Néstor Kirchner no sólo por un hecho similar, aunque en el caso de Olivera sostiene que es mentira. También aludió a la aparición de supuestas máquinas de coser con su foto, a la demora en acreditarle fondos estatales de campaña y la conversión repentina de aristas al Frente para la Victoria. Un lamentable epílogo para una campaña que no se caracterizó por ventilar ideas.
Elisa Carrió denunció ayer a Néstor Kirchner, Alberto Fernández, Aníbal Fernández, Daniel Bravo, director general de deporte porteño, y Martín Granovsky, titular de «Télam», como los responsables de motorizar una campaña sucia en su contra en esta última semana antes de las elecciones. Negó Carrió, tal como denunció Daniel Bravo, que Enrique Olivera tuviera cuenta alguna en los Estados Unidos y dio precisiones sobre otro tramo de esa campaña en su contra: la distribución de máquinas de coser con su foto en la provincia de Buenos Aires, acusando al gobierno también de esa maniobra por medio de una empresa supuestamente proveedora del Ministerio de Acción Social. (Ver nota aparte.)
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Anoche Carrió concurrió a una comisaría de la Capital para radicar la denuncia. Allí acusó a los cuatro integrantes del gobierno por falsa denuncia, incitación al engaño en el voto y por calumnias e injurias. Los hechos involucrados son más que los que se conocían hasta ahora.
La jefa del ARI habló con este diario ayer y explicó que Olivera niega haber tenido alguna cuenta en los EE.UU. Pero, además, se supo que el ARI no pudo cobrar los fondos que le corresponden desde el Estado -como al resto de los partidos políticos- para financiarse. Hace una semana, ante la demora en disponer de ese dinero para el fin de la campaña, los apoderados del ARI presentaron una acción de amparo ante la Justicia. Gracias a esa presentación se les acreditaron ayer, finalmente, los $ 100.000 que le debía el Estado, pero al concurrir a la entidad financiera comprobaron que por un «error» habían sido depositados en una cuenta errónea. Protesta mediante, se les comunicó que subsanar la equivocación llevaría algunos días. Carrió, notoriamente enfurecida, denunció ayer la existencia de todos estos hechos como «operaciones» en su contra y atribuyó las maniobras a la «desesperación del juego sucio».
Resumió esas supuestas acciones recordando que la campaña consiste en «convocar a empleados del PAMI, ex dirigentes del ARI, para criticarla» en la provincia de Buenos Aires, también el cuestionamiento a Olivera, la denunciada existencia de máquinas de coser con su foto emulando las prácticas de clientelismo que se le adjudicaron al oficialismo y en «equivocarse al depositar mal los 100 mil pesos.
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