El director de Relaciones Institucionales de la empresa ENCE, Claudio Vallejo, mantuvo ayer este diálogo con Pablo Duggan, de «Radio 10». Hay que tener en cuenta que la papelera española por ser la primera en ser autorizada por el gobierno uruguayo se mueve con más tranquilidad: su proyecto era de mínimo riesgo de contaminación ambiental hasta que se le sumó al lado la otra, Botnia, y estalló el proyecto.
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Periodista: Se critica que se esté construyendo dos plantas celulósicas tan cerca. Por eso se espera el nuevo informe del Banco Mundial.
Claudio Vallejo: Con la técnica se tiene que confirmar o desmentir los comentarios. Sobre el informe del Banco Mundial tenemos argumentos más que suficientes para asegurar que ese impacto conjunto tendrá un efecto insignificante y que no generará mayores problemas en el medio ambiente.
P.: ¿Y si el Banco Mundial decidiera no apoyar la construcción de las plantas?
C.V.: La construcción sigue adelante. Tenemos nuestro cronograma y para el primer semestre de 2008 esperamos tener la planta preparada para las primeras pruebas. Se trata de una inversión importante y, por lo tanto, el diseño financiero es complejo, con lo cual se están siguiendo los pasos adecuados. Primero se hizo una ampliación de capital de 200 millones de dólares por los accionistas de ENCE. Luego hay que tener créditos y apoyos financieros para completar el proyecto. Pero si el Banco Mundial decidiera no participar seguiremos adelante porque hay otro tipo de financiamiento disponible. Para el Grupo ENCE los cortes de puentes no nos afectó porque estamos en la etapa de levantar la infraestructura.P.: ¿Existe la posibilidad de cambiar el lugar de la planta como sugieren grupos ambientalistas?
C.V.: La ubicación en Copicuá, a 12 kilómetros de Fray Bentos y con una planta rodeada de 250 hectáreas como cordón sanitario, fue el resultado de importantes estudios que comenzó con un desarrollo forestal 15 años atrás (en 1990).
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