Tres comisarios de la Policía Federal, uno de ellos recientemente ascendido, fueron pasados a disponibilidad ayer por estar imputados en una causa penal en la que se investiga si efectivos policiales actuaban en connivencia con vendedores ambulantes, para frustrar operativos sorpresivos.
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Uno de los jefes policiales separados de su cargo es el comisario Francisco Cóppola, quien se desempeñó hasta el mes pasado como jefe de la Comisaría 12ª, y el 22 de octubre último fue designado a cargo del Departamento de Análisis Delictivo, para el cual iba a recibir un ascenso a comisario inspector.
Los otros policías son el comisario Víctor Vitábile, ex jefe de la Comisaría 10ª y recientemente designado como titular de la División Contrataciones y Leyes Complementarias, y el comisario Carlos Serravalle, quien estuvo a cargo de la seccional 11 y el 1 de este mes fue nombrado a cargo de la Delegación Río Cuarto.
Los tres son investigados en una causa penal que lleva adelante el juez de Instrucción porteño Guillermo Carvajal por la presunta vinculación entre policías y jefes de vendedores ambulantes, para frustrar operativos sorpresivos que fiscales de la Ciudad de Buenos Aires ordenaban implementar en la vía pública, específicamente en las inmediaciones del Parque Rivadavia.
La investigación se inició en la fiscalía general de la Ciudad de Buenos Aires, que agrupa a los fiscales contravencionales. Según los investigadores, en los casos donde se detecta corrupción, una de las piezas «clave» que permite la actividad ilegal es la Policía, mientras que la otra son los inspectores municipales a cargo de controlar la venta ambulante.
El procedimiento habitual consiste en que los inspectores municipales deben labrar las actas de infracción, los fiscales, ordenar un procedimiento cuando existe obstrucción en la vía pública y la Policía, implementarlo.
Sin embargo, en la pesquisa judicial se verificó que la Policía avisaba (a los vendedores ambulantes) antes de que el patrullero llegara, o actuaba selectivamente. En el peor de los casos, secuestraba poca mercadería y dejaba ir a los vendedores para que siguieran vendiendo en otro lugar.
Al parecer, luego se comunicaba con los fiscales y les informaba que «se había cumplido con el operativo». La zona en la que se desplegaba la maniobra es el cruce de la avenida Rivadavia y la calle José María Moreno, en inmediaciones del Parque Rivadavia, entonces a cargo de los jefes policiales ahora separados de su cargo.
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