"Si reprimen, habrá muertos de los dos lados" (Alderete)
Se inician 10 días muy especiales en el país, desde este domingo hasta el sábado 20, mínimo. Quizá después nos distraigamos y alegremos por la Navidad. El domingo a las 7 los simpatizantes de Boca (y algunos no de Boca hasta para verlo perder) palpitarán por la Copa Intercontinental de su equipo con el Milan en Japón. El viernes próximo River, a su vez, para sus simpatizantes y para quienes no les gustaría su éxito, juega la Copa Sudamericana en Perú. Y el sábado se cumplen 2 años desde que activistas violentos e intendentes bonaerenses complotados (en Moreno dieron loteos en pago a los que provocaron saqueos) se mezclaron con público mesurado y ahorristas enojados. El 19 a la noche fue una manifestación elocuente pero pacífica, con cacerolazos. El 20 fue la de violencia y algunos la quieren recordar con más violencia. Ojalá no suceda, que sea todo pacífico. Los que quieran sangre, al ser sábado, no se podrán mezclar en el centro de Buenos Aires con los trabajadores moderados que salen de sus trabajos, como sucedió aquel 20 de diciembre de 2001. Pero hay acechanzas. «Si reprimen, habrá muerte de los dos lados», dijo Juan Alderete, un piqueblando cercano al gobierno.
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Periodista: Eso suena a intimidación.
J.C.A.: No, es una realidad: esto se puede incendiar de cualquier lado. Supongamos que la Policía entra a un barrio, se le escapa un tiro y mata a un pibe. Y bueno, la gente irá a quemar la comisaría porque la bronca que hay es mucha.
P.: Entonces, ¿puede ocurrir en cualquier momento?
J.C.A.: Mire, el gobierno debe agradecer que todavía nosotros controlamos los barrios. La gente ya no da más y hay reclamos constantes porque la situación es explo-siva y las carencias, muy profundas.
Desde el gobierno, el ministro del Interior, Aníbal Fernández; la vice de Trabajo, Noemí Rial; y el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel, se apilaron para potenciar el argumento oficial. Salvo Kirchner, que se corrigió: «Es injusto enfrentar a argentinos contra argentinos».
En cambio, el patagónico mantuvo firme su postura de «no reprimir» las manifestaciones piqueteras. Igual insistió: «Estamos en demo-cracia y pueden manifestar, pero las prácticas de unos no pueden perjudicar las acciones de otros».
Igual, el quilmeño Fernández retomó el libreto que anteanoche, por TV, interpretó Kirchner. «Hay quienes le sacan ventaja política: el Polo Obrero, el MST, el PCR son grupos que hacen gestos más políticos que otra cosa y para los que la manifestación forma parte de su estrategia.»
En esa sintonía se movió también Kunkel. «Una minoría muy pequeña pretende encubrir objetivos políticos que serían legítimos si los plantearan desde el punto de vista de la plataforma política.»
Salvo D'Elía, que avaló cada coma del plan-teo presidencial, el resto del arco piquetero se abroqueló para cuestionar los dichos de Kirchner acusándolo de promover una «campaña miserable» y «querer desactivar» la megamovilización convocada para el 19 y 20 de diciembre próximo.
• Acusación
«El gobierno no sabe cómo hacer para hacernos poner de rodillas», dijo Castells. «Queremos convivir como la gente en forma respetuosa, pero de prepo nadie nos va a obligar a que tengamos que adscribir a un gobierno con cuya política económica no coincidimos.»
En tanto, Pitrola acusó a Kirchner de tener «animosidad» contra los grupos piqueteros y pretende «dividir al movimiento y burocratizarlo» como «ya se hizo con los gremios». El Presidente, dijo, «sangra por la herida porque le tiene miedo a la movilización de diciembre».
«Estoy muy enojada con lo que dijo el Presidente. Lo considero absolutamente peligroso, porque no son sólo los dichos de ayer. Hace un mes que distintos funcionarios del gobierno comenzaron a decir, y después se sumó la familia Duhalde, que los piqueteros tenían que desaparecer», aportó Vilma Ripoll.
• Castigo
Y el socialista Rivas aseguró que Kirchner «nos está diciendo que primero hay que deter-minar quiénes recibirán los palos; él ya lo hizo y salió a dar palos políticos a los piqueteros que no se subieron a su carro».
Alderete, por último, extendió el castigo a Carlos Tomada. «Juan Pablo Cafiero (ministro de Desarrollo Humano bonaerense) nos dijo que Tomada les dijo que no respeten los acuerdos celebrados oportunamente entre el gobierno y los piqueteros».
La vice de Trabajo, Noemí Rial, se sumó al debate: ratificó que la decisión del gobierno es no entregar nuevos planes sociales a los más de 2 millones que se reparten actualmente. El reclamo de más cupos es un dato repetido en toda manifestación piquetera.



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