Difícil es que alguien resista mucho tiempo ante la lupa de los medios, que buscaron señales en cada gesto de los asistentes ayer al tedeum en la Catedral de Buenos Aires. Néstor Kirchner, junto a su esposa Cristina Fernández, no pudo evitar una caída de párpados cuando escuchaba la sesuda homilía del obispo Jorge Bergoglio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
También llamó la atención que el Presidente vestido de traje gris y corbata azul y blanca desistiera «Estoy
A pesar de padecer un estado gripal que lo mantuvo con algunas líneas de fiebre, el Presidente cumplió con todas las actividades oficiales programadas para la jornada, la cual comenzó pasadas las 10 cuando recibió el saludo a secretarios y subsecretarios de Estado en el Salón Sur del primer piso de la Casa de Gobierno.
Dejá tu comentario