12 de junio 2003 - 00:00

Sin Cristina de Kirchner, avalan gastos de Menem

El Senado aprobó anoche las cuentas de los gobiernos de Carlos Menem desde 1994 a 1996, gracias al impulso del bloque PJ que aprovechó la ausencia de Cristina Fernández de Kirchner (de gira por Brasilia junto al presidente Néstor Kirchner) para convalidar los informes de la Auditoría General de la Nación. Se produjo, en el medio, una áspera discusión con la UCR que se resistía a acompañar la iniciativa oficialista.

Esos documentos quedaron archivados y sin votar porque había objeciones sobre los ingresos por el proceso de privatización de empresas del Estado y la renegociación de la deuda. Ahora, las ejecuciones presupuestarias deben pasar a Diputados donde, se supone, el peronismo impondrá su mayoría. Ayer, los menemistas -que habían montado un bloque propioretornaron a la bancada oficialista, un motivo más para descontar que se les dará visto bueno a los ejercicios del '94 al '96.

En la víspera, la sesión senatorial no resultó precisamente plácida. Hubo una ríspida polémica originada por el radical de Mendoza Raúl Baglini. El especialista en presupuesto de la UCR pidió autorización para abstenerse de votar en virtud de que -a su juicio-las cuentas públicas de esos años presentan problemas en la contabilización de los ingresos por las privatizaciones y en los saldos de la deuda externa.

El pedido de abstención de Baglini fue seguido por otros senadores de la oposición, lo cual hizo presumir a los justicialistas que la sesión podría quedar sin quórum. En un intento de forzar a los opositores a votar por la negativa para que la sesión no se cayera por falta de número, los justicialistas se negaron con su hegemonía a permitir abstenciones de 4 legisladores.

Baglini
planteó entonces una cuestión de privilegio contra el presidente del bloque PJ, Miguel Angel Pichetto, quien además de propiciar el rechazo al pedido de abstención lanzó una fuerte amenaza: « Vamos a revisar cuidadosamente las cuentas de los años 2000 y 2001», en alusión a la gestión de Fernando de la Rúa. Tras un llamado a que se respete a los bloques minoritarios de la senadora frentista Vilma Ibarra, Pichetto admitió haber cometido «un error» y el riojano Jorge Yoma pidió que se revise la autorización para abstenerse.

Para entonces, el bloque justicialista tenía en claro que el número de abstenciones no dejaría a la sesión sin número para votar. En consecuencia, los informes sobre las cuentas de inversión resultaron finalmente aprobados y girados a la Cámara baja.

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