La temporada turística resulta propicia para los gastronómicosque presionan por un plus salarial amenazandocon complicar el descanso de visitantes en todo el país.
Sin respiro, Cristina de Kirchner podría empezar 2008 con un paro de los 200 mil empleados gastronómicos, si el miércoles las cámaras del sector no acuerdan con el gremio de Luis Barrionuevo el pago de un plus salarial. De concretarse, afectaría a restoranes, bares y hoteles.
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Pasado mañana, en Mar del Plata, los secretarios generales de la Federación de Gastronómicos, encabezados por Barrionuevo, se reunirán para dar su ultimátum: si los empresarios no cumplen con el prometido adicional, ese mismo día comenzarían una medida de fuerza.
Si no se levanta, la acción afectaría el negocio turístico. La decisión sindical es paralizar el servicio gastronómico en todos los destinos vacacionales del país. No sólo en Mar del Plata y la costa, epicentro de esa actividad, sino también en Córdoba y el sur.
Tabla
En teoría, se trata de un cruce mano a mano entre el gremio y las cámaras del sector que, secretamente, habían acordado el pago de un plus salarial como compensatorio de la inflación de 2007. Ese monto, según lo convenido, sería equivalente a un medio aguinaldo.
En función de la tabla salarial del sector, el monto adicional oscilaría entre 650 y 2.500 pesos. Barrionuevo prefirió negociar una cifra variable en vez de un valor fijo como hizo, por caso, Hugo Moyano con Camioneros, que cerró por 450 pesos por trabajador.
Se tentará Barrionuevo en destacar esa diferencia de montos. Pero podrá decirle Moyano que los camioneros cobraron el plus que a los gastronómicos todavía se les escurre.
Según denuncia Gastronómicos, el compromiso no se hizo efectivo. Por ese motivo, a modo de presión final, el miércoles delegados de todo el país resolverán los pasos a seguir a la espera de una respuesta de las empresas, y si no la hay, en la forma de una medida de fuerza.
Sin embargo, a pesar de tratarse de un tironeo entre el gremio y las empresas, no está ausente el factor político. Si se confirma, el paro de los mozos -hay 200 mil en todo el país- sería el primer paro ruidoso contra la flamante presidente Kirchner.
Se produciría en simultáneo con la medida que programan los municipales de la Capital Federal contra Mauricio Macri.
No se puede desvincular, en tanto, de la pulseada en torno al control de la CGT, donde Barrionuevo aparece como uno de los principales protagonistas en la embestida contra la continuidad de Moyano. De hecho, en enero armará un almuerzo conspirador contra el camionero.
¿Será Barrionuevo el Omar Viviani de enero de 2008 al amagar con un paro que luego levantará? Es lo que hizo el taxista cuando prometió paralizar la Capital Federal junto a sus socios del transporte, en su pulseada contra la ley de puntaje para conductores.
En su zigzagueante trato con la Casa Rosada, en el último tiempo Barrionuevo ha tenido el cuidado de no desatar tempestades. Todavía paga el costo de una recepción con huevos en la cálida Catamarca a la entonces primera dama por parte de sus seguidores norteños.
«La disputa es con las cámaras, que prometieron y no cumplieron», aclaran desde Gastronómicos para eliminar el factor político. Claro que, en medio de la avalancha turística, un paro del sector tendría una incidencia que el gobierno no podría pasar por alto.
Fue, de hecho, lo que ocurrió con la protesta de los trabajadores de la UOCRA que colapsó el tránsito porteño hace unos días. A pesar de ser una medida sectorial, por su dimensión la Casa Rosada no pudo estar ajena y, de hecho, recibió esquirlas por ser Gerardo Martínez un aliado kirchnerista.
Como en el caos de circulación provocado por la UOCRA, un eventual paro masivo del sector gastronómico se sentiría sobre todo en los lugares turísticos y podría generar malestar entre los veraneantes. Atenta al termómetro social, la presidente quizá no se quede quieta.
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