El intendente socialista de Rosario, Miguel Lifschitz, dispuso que los taxis que circulen por la ciudad tengan la obligación de estar equipados con aire acondicionado. En épocas de temperaturas cada vez más altas, la decisión del jefe comunal parece más que acertada. Incluso Cristina de Kirchner dijo días atrás que el aire acondicionado había dejado de ser un lujo para convertirse en un derecho social. Raro que Mauricio Macri -que intenta darle a su gestión porteña aires de modernidad- haya sido superado por su par rosarino que, para colmo, es socialista.
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