14 de enero 2003 - 00:00

Socialistas, de campaña en Mercedes (año '70)

Los socialistas ya tienen preparado el bravomóvil para que Alfredo Bravo largue su campaña presidencial dentro de 10 días. Se trata de un Mercedes-Benz de los '70, al cual también se montarán el intendente de Rosario Hermes Binner, el bonaerense Jorge Rivas y el porteño Norberto La Porta para fortalecer en sus distritos las posibilidades de Bravo y Rubén Giustiniani, su coequiper para los comicios del 27 de abril.

El auto suele prestarlo un afiliado del PS para tareas proselitistas: ya lo utilizó La Porta cuando compitió por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad en 1996. Ahora, el vehículo debe cumplir un itinerario más exigente, similar al que recorrió Bravo en 1989, cuando fue ladero del desaparecido Guillermo Estévez Boero en la dupla de la Unidad Socialista. Bravo prefirió dejar en su casa del barrio metropolitano de Saavedra el Taunus '73 que necesita más que un cambio de aceite para salir a las rutas del país.

Para juntar votos, el veterano docente (77 años) no sólo necesita de un medio de transporte: tendrá que diferenciarse de Elisa Carrió, quien disputa la misma franja del electorado «progre».

•Explicaciones

Repetirá ante los distintos auditorios que la ruptura se produjo porque existían «dificultades metodológicas»; dicho de otra manera, que Lilita -al igual que Carlos Chacho Alvarez en el Frepaso y en la Alianza-los ignoraba al tomar decisiones importantes. Bravo y compañía terminaban enterándose con la lectura de los diarios sobre la mayoría de los pasos que adoptaba la jefa espiritual del ARI, emuladora de Chacho en materia de destrato a los que consideraba socios «menores».

Es posible que Carrió les reste votos con su sello, pero lo que parece más probable es que el PS erosione las chances de la legisladora del Chaco en las urnas. Por la sencilla razón de que los socialistas tienen un mercado cautivo de disciplinados votantes que les garantizan un piso de 140 mil votos, lo cual les permite lograr -cuanto menos-una banca de diputado nacional en Capital Federal.

En una eventual segunda vuelta, si es que Lilita alcanza esa instancia, se descuenta que Bravo y sus amigos dejarán a un lado las desavenencias recientes (consecuencia de que no se los consultó sobre la plataforma del ARI y de aquellos que desataron la ira de Carrió con un proyecto para despenalizar ciertos casos de aborto), y apoyarán una opción de centroizquierda como la de su ex aliada.

•Programa

Mientras el comité ejecutivo nacional comienza a redactar el programa de gobierno (algo testimonial, teniendo en cuenta el panorama electoral), se pondrá en funciones el comité de campaña con la intención de asegurar la presencia de los principales caciques distritales en cada una de las incursiones de Bravo-Giustiniani.

En Santa Fe, Binner -quien no aceptó competir por la primera magistratura para proyectarse a la gobernación-dio su palabra de que se abrazará con Bravo, cada vez que desembarque en la provincia. Lo mismo hará en su comarca el hijo dilecto del maestro en la política, Rivas, jefe del socialismo bonaerense. En la Ciudad de Buenos Aires, aunque juega de local, Bravo se paseará junto a Giustiniani y La Porta, aspirante a jefe de Gobierno (aunque no se descarta un entendimiento final con Aníbal Ibarra en este territorio).

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