Desembarco agridulce ayer del Presidente y su esposa candidata en Tandil, una plaza que en la vieja política siempre se consideró un barómetro de la política provincial. Néstor Kirchner pretendía darle a otro acto de gestión un sesgo proselitista, pero los estudiantes locales, que tienen tomada la universidad, le impusieron lo que ellos querían: primero, que los recibiese el Presidente; luego, que les aceptase un petitorio. Se resistió Kirchner no sólo por instintiva protección de su dignidad, también porque iba a aparecer, como ocurrió, consumiendo la misma pócima que los amigos del gobierno les propinan a sus adversarios. Debió acceder a los dos reclamos para que el acto transcurriese con normalidad. Igual hubo ceños fruncidos y un ánimo de violencia que no gustó a nadie, y menos cuando se trata de una plaza radical en donde no puede acusar a los duhaldistas de provocarlo y en donde Kirchner tiene como aliado al propio rector universitario, a quien halagó con una candidatura legislativa.
Desembarco agridulce ayer de los Kirchner enTandil. Néstor y Cristina, junto con Felipe Solá y el intendente Miguel Lunghi en los preliminares del acto que demoraron activistas estudiantiles, que lograron entrevistarse con el Presidente para imponerle un petitorio.
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Desde Ayacucho, el Presidente buscó bloquear uno de los temas sobre los que el duhaldismo planea machacar a modo de crítica contra el gobierno recordando que, en 2003, durante su presidencia, el patagónico prometió Informate más
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