3 de enero 2002 - 00:00

Solá asumirá hoy la gobernación bonaerense

Buenos Aires - Felipe Solá asumirá hoy como gobernador bonaerense luego de que la Asamblea Legislativa provincial acepte la renuncia de Carlos Ruckauf a ese cargo, para asumir como canciller de Eduardo Duhalde.

Solá, de 51 años, y electo vicegobernador en octubre de 1999, completará -por línea de sucesión-el mandato que se extiende hasta el 10 de diciembre de 2003.

Ayer, contrarreloj se convocó a para las 9,30 horas a los 138 legisladores bonaerenses que integran la asamblea que, en un solo acto, aceptará la dimisión de Ruckauf y la asunción de Solá.

Impacto

Aunque presentía el final -la huida de Ruckauf de una provincia incendiada social y económicamente- el aún vice tuvo pocas horas para asimilar el impacto.

El martes a la noche escuchó la novedad de boca del propio Ruckauf y, en esa charla, empezó a bosquejar una transición ordenada.

Solá se dedicó ayer a esa tarea. Por la tarde se reunió otra vez con Ruckauf, habló con intendentes y legisladores, y deslizó algunas ofertas ministeriales.

Aunque
se tomará «unos días» para rearmar el gabinete, tuvo que actuar ante la decisión masiva de los ministros de poner las renuncia a su disposición.

Y lo aguijoneó la urgencia de llenar las vacantes dejadas por
Aníbal Fernández en Trabajo, Raúl Othacehé en Gobierno y Esteban Caselli en la Secretaría General.

Fernández se mudó a la secretaría general de la Presidencia; Othacehé renunció por su vieja riña con Solá y Caselli iría con Ruckauf a Cancillería. Sonaban nombres como futuros reemplazos: el intendente de La Matanza,
Alberto Balestrini, el de Malvinas Jesús Cariglino o Federico Scarabino a Gobierno; y Cariglino o el jefe de Moreno, Mariano West como secretario general, aunque se lo mencionó también para ir al área social.

Para la áspera cartera de Trabajo --Fernández hizo una tarea ciclópea-reinaban las dudas: un gremialista (¿Carlos
Quintana de UPCN?) o, interinamente, José Rampoldi, hoy viceministro.

Sin certezas, varias fuentes confiaron que
Jorge Sarghini de Economía, Mario Oporto de Educación y Julián Domínguez de Obras Públicas seguirían en sus puestos.

Las versiones sobre permanencias se ampliaban a
Alberto Descalzo en Seguridad, Federico Scarabino en Producción -u otro sillón-y Antonio Arcuri en Justicia.

Menos suerte tendrían
Juan José Mussi, de Salud, y Haroldo Lebed, de Agricultura. Las horas de ambos estarían contadas y sucesores en puerta: Ginés González García y Félix Sirio, respectivamente.

Sin embargo, como la danza de nombres fue feroz, Solá mandó un mensaje por los medios: «El gabinete lo armo yo» se enojó ante la abundancia de versiones.

Hay
ratificaciones negociadas. El martes, Ruckauf medió para que Domínguez, el «primer ruckaufista», preserve su sillón al menos por un tiempo.
En principio, Solá accedió porque simpatiza con Domínguez. No hubiera aceptado, si los involucrados eran Othacehé o Caselli ante quienes siempre destiló acidez.

Otras por necesidad. «No puede nombrar un ministro de Economía en este incendio», dijo una fuente. «Sarghini anda bien con
Remes (ministro nacional) y eso es una ventaja», agregó otra.

Más difícil será cumplir con otros pedidos.
Ruckauf quiere que su sucesor no lo crucifique y reclama el tratamiento que él tuvo con Duhalde: silencio sobre los excesos.

Como contrapartida se ofreció para mediar frente a Duhalde ante eventuales conflictos Nación-Buenos Aires, sobre todo en materia de envío de fondos.

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