Suspensiones laborales reflotan internas gremiales y en el Gobierno

Política

Un licenciamiento masivo en la alimenticia Mondelez disparó una impugnación de los delegados de base y críticas de Máximo Kirchner.

Las suspensiones en una planta de la alimenticia multinacional Mondelez pusieron al descubierto tensiones hacia el interior del sindicato que las acordó y también en el propio oficialismo gobernante, como amaga con quedar expuesto en otros rubros durante la vigencia de la cuarentena.

Ayer, producto de esas diferencias y en una audiencia ante el Ministerio de Trabajo, la empresa y el gremio de la Alimentación debieron corregir el entendimiento original y aclarar por escrito que el mes que viene se reanudará la actividad productiva con normalidad a pedido de la comisión sindical interna, que rivaliza con la conducción. La pulseada cobró relevancia política cuando la mentó Máximo Kirchner para cuestionar la intervención de la cartera laboral.

Pasados dos meses de cuarentena en el país las pujas internas de los sindicatos volvieron a aflorar a la sombra del acuerdo marco entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CGT para ponerles un piso salarial a los licenciamientos masivos pactados entre empresas y gremios. Detrás fueron resueltos esquemas para el sector metalúrgico (UOM), la hotelería y la gastronomía (Uthgra), el mercantil (Comercio) y también en la industria de la alimentación. Este último sirvió como paraguas para la firma, a fines de abril, de un convenio de suspensiones para el personal de la planta Victoria de Mondelez eximido de concurrir a sus puestos durante la cuarentena con el pago del 85% de sus sueldos netos.

La aparente tregua quedó vulnerada el viernes cuando los delegados sindicales de la comisión interna de la fábrica impugnaron el acuerdo por entender que no habían sido convocados para la firma, que el pago no incluía el premio por productividad, y que de ese modo el ingreso efectivo de bolsillo se reduciría a entre el 65 y el 70 por ciento del neto, y tampoco brindaba precisiones sobre la efectiva vuelta a las actividades habituales.

Sin embargo la clave fue la intervención del diputado Kirchner durante la sesión virtual de la semana pasada en el Congreso, cuando cuestionó a Mondelez por disponer licenciamientos luego de haber mantenido por dos meses sus actividades productivas al amparo de la consideración de “servicio esencial” de la fabricación de alimentos, plazo durante el cual el legislador recalcó que aprovechó para “estoquearse” de golosinas. El dardo, sin embargo, impactó de lleno en el rol del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, por haber homologado aquel entendimiento.

Frente a ese escenario la cartera laboral concretó ayer una audiencia virtual que volvió a reunir a las autoridades de Mondelez con el jefe del sindicato Buenos Aires de Alimentación, Rodolfo Daer, y que por primera vez convocó a delegados de la fábrica junto a su patrocinio legal. Aunque el acta final mantuvo los términos de pago de sueldos en el período de licencias, los delegados de base valoraron haber sido incluidos y que se asentara el 15 de junio a partir de las 22 horas como el momento formal de reanudación de las tareas en la planta de Victoria, algo que no figuraba en el primer acuerdo. “Esa confirmación es clave porque despeja la incertidumbre de muchos trabajadores que no sabían si volverían a sus puestos”, le dijo a este diario Verónica Quinteros, abogada de los delegados de la fábrica.

Las discrepancias entre las conducciones de los gremios y la representación de seccionales disidentes o de bases no es prerrogativa de Alimentación. También quedaron expuestas en otros casos como los petroleros de Vaca Muerta, que aceptaron un esquema de reducción salarial a cambio de estabilidad laboral, pese a las críticas de otras seccionales y parte de la conducción nacional del gremio, y en la UOM, con protestas y resistencias por parte de las seccionales más díscolas respecto de la jefatura nacional de Antonio Caló.

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