Jorge Telerman salió ayer a dar explicaciones sobre su encuentro de hace más de diez días con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y aseguró que «hubo una conversación madura aprovechando una circunstancia institucional por unos fondos del gobierno nacional», pero manifestó que seguirá prescindente en materia electoral para el 28 de octubre.
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Dijo que su intención es «trabajar cosas bien locales, mi obligación es no participar en las elecciones de octubre. Le haría muy mal a la Ciudad de Buenos Aires que yo me someta a las tensiones que en la campaña política son inevitables. Hoy no tengo que tener tensiones que obstaculicen la gobernabilidad hasta el 10 de diciembre».
Tal como anticipó ayer este diario, del lado del jefe de Gobierno aseguraron que aquel encuentro de dos contendientes de hace rato (sus primeros enfrentamientos partieron en la campaña de Eduardo Duhalde en 1999) «fue bueno». Pero, los observadores de la reunión, en la Casa de Gobierno, aseguran que «Alberto lo considera un perdedor y no le perdona la alianza electoral que hizo con Carrió (Elisa) para las elecciones porteñas». Otros, más reflexivos dentro del oficialismo, sostienen que «a Telerman lo dejarondemasiado solo, pero hoy no suma».
Sin embargo, hace tiempo que hay gestos del kirchnerismo para facilitarle a Telerman una transición tranquila hasta que deje el gobierno municipal. El oficialismo prefiere mortificar a Mauricio Macri, adjudicándole la autoría de algunas medidas del Gobierno porteño actual, como el aumento de impuestos.
Marco
Lo cierto es que la entrevistase produjo en el marco (o excusa) de un dinero que la Nación adeuda a la Ciudad. Se trata de la partida por la transferencia de escuelas técnicas, entre $ 85 y $ 150 millones. Parece real que fuera ése el motivo de la reunión, ya que es
A.Fernández quien maneja el Presupuesto, pero es poco creíble que el jefe de Gabinete atienda a cada mandatario de distrito que le reclama por fondos que ya están previstos. Esa reunión, en el despacho de Alberto Fernández, cerca del mediodía, mostró diversos momentos. Retruques y también instantes de distensión, como cuando Telerman pidió fumar y no tenía cigarrillos, lo que obligó a Fernández a solicitar a un colaborador que se lo consiguiera.
«Para nosotros esa reunión ha sido intranscendente», aseguraron los albertistassobre el resultado de la conversación.
En el gobierno quedó la sensación de que Telerman se esforzaba por mantener una «cordial» relación en procura de terminar en paz su gestión, que finalizará en dos meses. Al menos Fernández prometió girarle la partida que reclaman, más aún conociendo los problemas de caja que padece la gestión porteña.
Aquel encuentro debía - según las reglas que se fijaron los contertulios- mantenerse en secreto, pero algún sector del entorno de Telerman consideró que tal vez era mejor hacer trascender una suerte de acercamiento, que para un grupo puede significar una puerta de salida, una vez que saquen sus pertenencias de los escritorios, cuando llegue Macri.
Exodo
Tras las elecciones porteñas, la primera desplazada del Gobierno de la Ciudad fue la ex ministra Gabriela Cerruti, al manifestar su apoyo al kirchnerista Daniel Filmus en la segunda vuelta. Después del ballottage y con la apertura de la otra temporada electoral, la nacional, cada ministro se ubicó en distintas filas. El socialista Roy Cortina, con Elisa Carrió; Juan Pablo Schiavi y Enrique Rodríguez, con Cristina Kirchner y el subsecretario Horacio Lenz, quien maneja un puesto clave como es el enlace con la Legislatura, se presenta de candidato a diputado nacional en las boletas de Roberto Lavagna.
«Ni Alberto Fernández ni yo tuvimos la necesidad ni de pedir disculpas ni de escuchar disculpas porque no es ése el lenguaje que se debe hablar. Somos personas de convicciones fuertes y sin duda que hemos tenido nuestras diferencias. No hablamos de ellas porque sabemos que están allí», aseguró Telerman.
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