Esperando a San Cayetano. Pese al frío polar, cientos de personas ya acamparon en Liniers
para honrar al santo patrono del trabajo. Jorge Bergoglio oficiará hoy la misa principal.
La celebración de San Cayetano tendrá este año como novedad la realización de una misa a pedido del piquetero opositor Raúl Castells. A diferencia de las veces anteriores, Jorge Bergoglio oficiará este año dos misas: una hoy en la iglesia del santo patrono del trabajo en Liniers y otra mañana en la Catedral metropolitana, en respuesta a un reclamo efectuado hace dos semanas por el barbado líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD).
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Cada año, el arzobispo de Buenos Aires, señalado desde la Casa Rosada como el jefe oculto de la oposición, encabeza la misa principal de San Cayetano en la parroquia del barrio porteño de Liniers. Esta vez no será la excepción: el cardenal se encargará hoy a las 11 del oficio principal. Después saldrá a darse un baño de masas para saludar a las decenas de miles de fieles que se acercan hasta el templo para pedir trabajo o para agradecer por haber ingresado en el mercado laboral.
«Visitamos al cardenal hace unos 15 días en la sede del Arzobispado porteño y le planteamos nuestra visión sobre la realidad social. Y le pedimos que oficie una misa especial en la Catedral para los trabajadores, ya que aunque la esposa del presidente Kirchner dice que no hay pobres en Chaco, la gente sigue muriendo de desnutrición», dijo ayer Castells a este diario. La información también fue confirmada por voceros eclesiales.
El activista piquetero y mediático, históricamente enfrentado a la Casa Rosada por sus críticas acerca de la injusta distribución de la riqueza y la persecución política a las organizaciones sociales opositoras, espera llenar la Catedral metropolitana con dos mil manifestantes del MIJD. «Vamos a concentrar en Piedras y Avenida de Mayo y desde ahí entramos juntos. También viene Nina», explicó Castells en referencia a su esposa también piquetera rebelde y artista de la TV zafada.
Bergoglio ya había recibido la semana pasada en su despacho a Mauricio Macri, justo en medio de la pelea entre el electo jefe de Gobierno porteño y Néstor Kirchner por la autonomía de la Capital Federal. El jefe de la Conferencia Episcopal Argentina, tal como reveló este diario, había actuado como mediador entre Jorge Telerman y Elisa Carrió para armar un frente opositor al gobierno en la elección del 24 de junio en la Ciudad de Buenos Aires. Y ahora accedió a oficiar una misa extra por San Cayetano a pedido de Castells, enemigo número uno de la Casa Rosada entre los movimientos sociales rebeldes.
«Cualquier misa de este carácter está cuestionando la inequidad social. Ya lo había denunciado el mismo cardenal en Brasil (Aparecida) cuando advirtió ante obispos de todo el continente la escandalosa inequidad social», bramó ayer en diálogo telefónico Castells cuando se lo consultó sobre la misa que le prepara Bergoglio en la Catedral metropolitana. El jefe de la Iglesia Católica argentina se encuentra enfrentado con el gobierno de Kirchner por una larga lista de motivos: desde el cruce de el ex obispo castrense Antonio Baseotto con el ministro de Salud, Ginés González García, por su apoyo a la despenalización del aborto, hasta la aprobación en el Congreso de proyectos de ley criticados por el clero, como la gratuidad de métodos anticonceptivosy la Ley Federal de Educación que no contempla la dimensión «espiritual» de las personas.
Las permanentes críticas de Bergoglio a la situación social también mortifican al oficialismo, tanto que Alberto Fernández ya había mandado al cardenal a «estudiar un poquito». El mes pasado en Mar del Plata, hasta Hugo Moyano había avalado las advertencias del purpurado sobre la crítica situación social y la falta de trabajo.
Socio ideal
Por eso la celebración de San Cayetano se presenta como una nueva y masiva oportunidad para que Bergoglio, a menos de tres meses de las elecciones presidenciales, regrese con sus críticas contra la indigencia y la falta de inclusión social. A tal efecto, Castells aparece como el socio ideal. «El cardenal también denunció la manipulación de las cifras del INDEC. La situación de pobreza e indigencia infantil es alarmante en la Argentina; la Iglesia tiene que alimentar a 600 mil personas y 2,5 millones tienen que recurrir a comedores infantiles. A Bergoglio también le transmitimos la preocupación de los trabajadores por la posición intolerante del gobierno con la oposición, apenas unos días antes de que clausuraran nuestro local de Puerto Madero», disparó Castells.
El lema elegido para la celebración de este año del 7 de agosto es «Como familia de San Cayetano pedimos paz, trabajo y dignidad». Ya desde los últimos días podían verse las filas de feligreses esperando en las puertas del santuario, apostados en carpas y abrigados con lo que tenían a mano para protegerse del intenso frío que reinó en la Ciudad.
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