23 de diciembre 2005 - 00:00

Textuales de la sesión del Senado

Cristina Kirchner y Rodolfo Terragno
Cristina Kirchner y Rodolfo Terragno
El senador por Córdoba Roberto Urquía, además un importante empresario que encabeza el grupo Aceitera General Dehesa, se descubrió en la sesión del Senado como objeto del afecto de Cristina de Kirchner. Interesa no por las condiciones del legislador sino por lo raro que es la confesión amistosa de la primera dama, a quien no se le conoce que haya elogiado en público jamás a nadie, salvo a su esposo Néstor Kirchner, y menos a un senador. Veamos el diálogo según el diario de sesiones:

Roberto Urquía: Señor presidente: quiero pedir disculpas, pero cuando se cerró la lista de oradores no estaba en el recinto, dado que mi vuelo hace tan sólo una hora que acaba de llegar desde la provincia de Córdoba. De todos modos, lo que quiero decir es muy breve. Quiero destacar el contexto internacional y el momento que el mundo vive con respecto a la disponibilidad de dinero, porque creo que no debemos dejar de tenerlo en cuenta. El mundo está pasando por un momento de liquidez. Existe un exceso de dinero en los mercados financieros de todo el mundo. El costo del dinero, las tasas de interés, están cerca de los niveles más bajos de la historia. Por ende, parecería muy burdo que yo fuese a un banco a pedir dinero para dinamizar mi actividad y tenga, por otro lado, un plazo fijo a una tasa inferior a la que yo voy a pagar a ese banco por el dinero que le pido. Esto es lo que estaba ocurriendo a nuestro país.

Presidente (Marcelo López Arias):
Le pido que vaya redondeando su exposición, porque va a provocar que me reten en el plenario...

R. Urquía:
Dos minutos más, señor presidente...

M. López Arias:
Simplemente, se le concedió una interrupción, pero no hagamos discursos...

R. Urquía:
Utilizaré dos minutos; nada más, señor presidente.

M. López Arias:
Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner.

C. Fernández de Kirchner:
Señor presidente: si es necesario, le concedo parte de mi tiempo al señor senador Urquía. Me gusta mucho escucharlo, porque es uno de los principales productores que tiene el país. Hoy escuché hablar a muchos senadores y senadoras, que me merecen mucho respeto, pero me interesa mucho escuchar a uno de los hombres que es responsable también en cierta medida del crecimiento del país, no desde la militancia política, sino desde la producción y la inversión. Entonces, es interesante escucharlo, sobre todo porque muchos de los que hablamos aquí de producción, de inversión y de dinero solamente hablamos; nada más. En cambio, es sumamente interesante escuchar en este tema a alguien que, además de hablar, hace. Por lo tanto, si es necesario le doy parte de mi tiempo.

M. López Arias:
De todas maneras, el tiempo se lo vamos a descontar a quien concedió la interrupción. Son las reglas de juego; el cuerpo las resolvió y yo tengo que acatarlas, aunque a mí también me guste escuchar al senador Urquía. Por lo tanto, le pido al senador que trate de redondear para que pueda continuar el señor senador Terragno.


EL PAGO NO LO DECIDIO EL GOBIERNO


Rodolfo Terragno insistió en el argumento de que el pago al FMI es una simulación de libertad políticaporque en realidad el gobierno lo que hace es cumplircon un plan del propio organismo para que los paísesdeudores liquiden sus compromisos.

Rodolfo Terragno: El 27 de setiembre del año pasado el semanario «Business Week» subrayó que casi tres cuartos de los cien mil millones de dólares de créditos que tenía el Fondo Monetario se concentraban en sólo tres países: la Argentina, el Brasil y Turquía. Y decía «Business Week» que ese capital no iba a estar disponible en caso de que una crisis mayor estallara en alguna parte. El Fondo tenía que recuperar ese dinero para satisfacer las expectativas de Washington. Se decía en la capital norteamericana que el Fondo le salía muy caro a los Estados Unidos y que los burócratas de ese organismo se habían jugado el dinero de los contribuyentes norteamericanos en el casino de los mercados emergentes.(...) Esta decisión estratégica del Presidente, como la presentó el miembro informante, no fue tomadaen la Casa Rosada, como el pago anticipado de Kazajstán, Corea, Tailandia, Rusia, Brasil. No se decidió en Astaná, en Seúl, en Bangkok, en Moscú ni en Brasilia. Se decidió en Washington DC.

Yo me opongo a premiar al Fondo Monetario Internacional. Este le impuso a la Argentina una política antiinflacionaria basada en el peso fuerte, la «tablita», el «uno a uno», que equivocadamente defendió en su momento el actual presidente de la República. Esto significó pérdida de competitividad, freno a las exportaciones, inundación del mercado interno con productos extranjeros, quiebras, desempleo y para compensar esto lo que se hizo es comprometer al país con el capital financiero gestando una deuda impagable. Para compensar esto también se impusieron ajustes fiscales que restringieron la inversión, que afectaron la producción, que hicieron que fuera la devaluación del salario la que pagara esta política equivocada o diseñada para servir a intereses financieros.

Esto que estamos haciendo hoy es premiar a los que nos impusieron esas políticas, premiar a los corresponsables del sobreendeudamiento argentino, darle un privilegio al Fondo Monetario Internacional.Yo me opongo a esto, porque creo que es otro acto de subordinación de un gobierno argentino al Fondo.


HAY RADICALES QUE NO CARGAN CON CULPAS


El discurso de Terragno fue descalificado por Cristina de Kirchner por haberse desempeñado este senador por la Capital Federal como jefe de Gabinete del gobierno de la Alianza, responsable a su parecer de la crisis del país. Lo defendió el senador por Mendoza Ernesto Sanz con ingenio.

Ernesto Sanz:
Descalificar al senador Terragno en esta casa porque fue jefe de Gabinete de un mal gobierno -que lo hemos asumido desde siempre los radicalesme parece una cosa que no tiene demasiada calidad institucional, por utilizar un término que hoy está bastante de moda. El senador Terragno ha traído documentación concreta, papeles que se pueden revisar, cotejar y comparar respecto de cuestiones centrales como es la política del Fondo Monetario Internacional en el mundo y sus implicancias respecto de la República Argentina. Pero no escuché nada de eso. Solamente escuché por lo bajo que ahora el senador Rodolfo Terragno parece que estaba a la izquierda de Pitrola. Esta es la lógica. Habla el senador Gómez Diez y es de la derecha, el candidato a vicepresidente de López Murphy; hablan los radicales y son los de De la Rúa. Cualquiera que hable y que tenga la propiedad de pensar distinto o la virtud de pensar distinto -en un sistema democrático, es una virtud el pensar diferente- y de acompañar o no, inmediatamente es estigmatizado o su pensamiento queda subsumido en lo que es, ha sido o podrá ser la persona que lo dijo. (...) Hay radicales que no andamos por la vida cargando ninguna culpa. Y no andamos cargando ninguna culpa porque gobernamos en nuestras provincias. Además, tenemos legitimidad popular; hay radicales que gobiernan muchas provincias y municipios. De modo que hay radicales a los que no nos cabe el sayo que quizás pretenden tirarnos todos los días. Sería bueno también que cuando se hacen estas discriminaciones entre unos y otros, todos se hagan cargo de lo que corresponde por el pasado. Porque la verdad es que yo también podría estigmatizar a quienes votaron a favor de la privatización de YPF, por ejemplo; a quienes consintieron desde sus distintos lugares de representación popular todo lo que pasó en la década del '90. Y no solamente a quienes al final de la década del '90 empezaron a levantarse en contra de un régimen que ya se estaba cayendo a pedazos.

(...) En realidad, esto no es patrimonio de nadie, porque si pensáramos que esto solamente es patrimonio de alguien, en los discursos con tonos personales que acabo de escuchar, así como la senadora preopinante empezó hablando con frases en inglés, yo podría decir que en la Argentina de hoy, en lugar de las frases en inglés, lo que corresponde son las frases en francés: l'Etat ce moi, «el Estado soy yo», el Estado arrancó desde que yo llegué, no sé si por suerte, por capacidad -creo que hay mucho de capacidad y lo reconocemos y no nos ponemos colorados en reconocer al gobierno cuando tiene capacidad-. (...)

Obviamente a quienes creen que todo lo que haya tenido que ver con el radicalismo está absolutamente divorciado de la gestión de la cosa pública, debo decirles que sigan designando a la gente del Frepaso en embajadas y en ámbitos que no tienen que ver con la administración, porque si los llegan a designar dentro del gobierno los van a contaminar de lo sucedido en 2000 y 2001. Sigan así. Pero volviendo al caso de Chacho Alvarez, creo que dijo que nunca en la historia de la Argentina se había tomado una decisión de esta naturaleza de apartarse de los designios del Fondo Monetario o cancelar una deuda con ese organismo. Pero lo cierto es que existe un antecedente en la historia argentina, aunque si lo traigo a colación, va a parecer que los estoy corriendo, no ya por la izquierda de Pitrola sino por un costado más extremo. ¿Saben cuál es ese antecedente? El 9 de marzo de 1978, siendo ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, se le pagó por anticipado al Fondo Monetario Internacional cuatro cuotas que se le debían. Cuando uno lee los diarios de marzo de 1978, advierte algunas frases casi similares a los discursos de ahora. No obstante, no se me ocurriría -porque no pertenezco a esa clase de dirigentes políticos que utiliza estos recursos con bajeza- comparar a este gobierno con Martínez de Hoz.


CRISTINA: ESTO ES UNA BATALLA


Airada por las críticas de la oposición y también de muchos sectores de la Justicia por la reforma que mejora la representación de los políticos en el Consejo de la Magistratura, Cristina de Kirchner pronunció en la madrugada de ayer uno de sus discursos más violentos. Concentró el fuego en una defensa de la corporación política y justificó sus argumentos en que tiene la legitimidad de «3 millones de votos», se ensañó con los diarios, especialmente «La Nación» y sus periodistas, a quienes agravió sólo por desempeñar su tarea profesional dentro de empresas editoras y como si el hecho de ser un asalariado fuera un menoscabo de la dignidad de los hombres de prensa. Se presentó como peronista «de centroizquierda» y rechazó todas las críticas que se presentaron desde otros partidos. Llegó en su entusiasmo a admitir comentarios del mendocino senador Ernesto Sanz pero sólo porque a ella también se le habían ocurrido reflexiones similares. Inflamada, Cristina sinceró su posición al final del debate cuando dijo que está en una batalla y que sus adversarios no se van a conformar con nada.

Cristina de Kirchner:
Obviamente no es lo mismo que lo proponga Vanossi que, primero, no es peronista, lo cual supone un valor agregado importante, a que esta propuesta venga de un peronista. Todo lo que tenga olor o color de peronismo produce una suerte de urticaria en el diario de centenaria tribuna de don Bartolomé Mitre. Pero Vanossi, además de académico, no es peronista, lo cual constituye un valor agregado en sus opiniones. Si lo propongo yo, atento contra la democracia y la división de poderes. Pero claro, yo además soy Fernández de Kirchner, peronista de centroizquierda, lo cual para «La Nación» resulta algo mefistofélico y mucho más grave. En efecto, más grave que ser peronista es ser peronista de izquierda; eso ya es casi dramático y caótico. (...) Ellos hablan en nombre de la República; cuidado. Ellos hablan en nombre de la República y nosotros en nombre de la política, de los partidos. Si dijeran que son la derecha y que representan a algunos sectores... Pero como le decía ayer al periodista de «La Nación»: Vos no vas a escribir... vos vas a escribir lo que te dejen escribir en «La Nación». Entonces, le pregunté si como periodista del diario «La Nación» le dejaban escribir, por ejemplo, acerca de que los militares que habían intervenido en la violación de los derechos humanos merecen castigo y cárcel, como todo aquel que viola ley. Y me dijo que no. Luego, le pregunté ¿En tu diario se puede escribir, por ejemplo, si algún o alguna periodista está de acuerdo con discutir o plantear la cuestión del aborto? Me dijo: «No».Y agregué: ¿Y de defender a algún sector que propiciaba que tiraran gente al mar? Y me dijo: «No; tampoco». (...) Discúlpenme la vehemencia los colegas. Nada de lo que hagamos los va a conformar. Esta es la otra cuestión que los militantes nacionales y populares deben aprender. Porque ellos quieren tener el poder y el sistema de decisión. No se bancan que esté la gente ni que estén los sistemas de partidos populares y democráticos. Este es el grave problema que atraviesa toda la historia argentina.Y el Consejo de la Magistratura es un episodio más en el campo de batalla. Mañana será cualquier otra cosa, como podría ser el pase de un diputado. Fíjense que se han pasado miles de diputados de un lado para el otro, pero cuando uno medio de la derecha se pasa para el otro lado, entonces eso es sumamente escandaloso. En cambio, cuando se van del peronismo, es porque se han cansado de ese partido tiránico, dictatorial, horrible y espantoso; y por eso resuelven volver a la democracia y allá marchan fuera del partido. Todo es así. Son tan previsibles y tan mediocres, que a veces hasta aburren, porque en realidad han surgido otras derechas en otras partes del mundo, más sensatas y por lo menos más inteligentes, que en definitiva se hacen cargo de los intereses que representan.

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