Timerman garantizó que a Botnia no entrarán políticos, periodistas, ni ambientalistas

Política

El canciller Héctor Timerman salió a negar que haya un acuerdo cerrado con Uruguay por el monitoreo de la papelera Botnia y volvió a reclamar el acceso "irrestricto de los científicos" a la planta, en medio de un cruce de mensajes con el país vecino.

Nuevamente a través de la red social Twitter, Timerman negó versiones de lo dicho algunas horas antes por el vicecanciller uruguayo Roberto Conde, quien en declaraciones a la prensa local había asegurado que el entendimiento político era un hecho.

"La negociación política está cerrada. La voluntad política de cerrar este acuerdo es irreversible. Ahora se está trabajando en la materialización y en los detalles, por lo que es obvio que se tienen que dar todas esta instancia de intercambio", precisó Conde en declaraciones a radio El Espectador.

"El vicecanciller uruguayo, Roberto Conde declaró este mediodía que el acuerdo está cerrado. Sin embargo nuestra Cancillería desconoce a qué se refiere. ¡Insisto! El acuerdo es simple: acceso irrestricto a los científicos para que controlen Botnia y todos los establecimientos industriales y agropecuarios en ambas márgenes del Río Uruguay", precisó Timerman.

Luego amplió: "Por supuesto que la Argentina acepta acceso irrestricto de científicos de ambos países a TODAS las plantas en la ribera argentina del Río".

Timerman y su par uruguayo Luis Almagro tenían previsto volver a reunirse este viernes tras un periodo de "reflexión" de 48 horas, pero el trabajo se desarrolló a nivel de los equipos técnicos a ambas orillas del Río de la Plata y si hubo encuentro fue negado sistemáticamente.

En medio de la tregua dispuesta por los asambleístas de Gualeguaychú y a pesar de las intensas negociaciones para acelerar el acuerdo de cara al encuentro del próximo 3 de agosto entre los presidentes Cristina Kirchner y José Mujica en San Juan, aún hay puntos que generan fricciones, entre ellos el reclamo argentino para que se tomen muestras en el interior de Botnia.

"El control debe ser integral. La base para un acuerdo definitivo que le dé seguridad a ambas sociedades tiene que tener el acceso pleno de la ciencia al estudio de resultados de producción no sólo de UPM sino de todas las industrias que tienen desechos en el río Uruguay", precisó al respecto Conde.

Poco antes, cerca del mediodía, Timerman había pedido no "politizar" el "problema" por la pastera UPM con Uruguay y, en cambio, brindar "un ejemplo de cooperación en el cuidado de nuestro medio ambiente".

"Desde el inicio del diferendo siempre hemos dicho que estamos hablando de un tema de control ambiental. Sigo pensando igual. No es un problema político y no debemos politizarlo. Debe pues, resolverse dejándolo en manos de científicos que estudien y monitoreen el impacto en el Río Uruguay de las actividades industriales y agrícolas que se desarrollan en ambas márgenes del río", señaló Timerman.

El canciller destacó que la Argentina presentó a Uruguay "una propuesta que engloba al fallo de La Haya y la declaración de Anchorena y que se enmarca en el espíritu de hermandad de ambos pueblos".

En ese marco, Timerman indicó: "Hemos decidido abrir al control científico, y sólo científico, a todos los establecimientos industriales y agrícolas que estén sobre ambas márgenes del Río Uruguay y en primer lugar la planta de Botnia-UPM, así como aquellos que se instalen en el futuro".

De todos modos, aún Uruguay no confirmó en forma oficial si aceptará un control técnico al interior de la pastera emplazada en Fray Bentos y hay un sector del gobierno que se opone.

"No pedimos nada que no estemos dispuestos a ofrecer. La posible contaminación del Río Uruguay no afecta a un solo país.

Sus efectos no respetan fronteras ni necesitan pasaportes. Por eso, a pesar de que el fallo de La Haya ordena monitorear sólo el funcionamiento de la planta de Botnia -UPM, la Argentina ofrece extender el mismo control a todo el Río y a ambas márgenes", subrayó.

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