Una familia que pescaba en el río Uruguay hizo una denuncia ayer que le puso una nota grave al conflicto con Uruguay por la instalación de las plantas celulósicas: la habrían tiroteado desde el vecino país con armas largas al son de insultos por su condición de argentinos. El hecho es investigado por la Justicia y alarma que la escalada pueda llevar a este tipo de incidentes quizá menores en un comienzo, pero en el contexto en el que ocurren pueden disparar conflictos más graves: hay guerras que estallaron porque un incidente fronterizo menor colmó la paciencia de países que ya estaban alzados en una puja previa. La Argentina va a pedir que Uruguay explique y tiene razón. El país vecino está ante la obligación de agotar las pesquisas para no sumar una agresión seguramente personal, pero que puede empeorar su posición en una disputa ya grave y hoy de muy difícil solución.
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