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En efecto, para integrar la conducción de la UNI, Rueda, que presidió la sección femenina de la organización, postuló a una dirigente del gremio de trabajadores de TV. Cavalieri, con buenos modales, le hizo notar que sería mejor ubicar a alguien de los mercantiles, que contaban, además, con el apoyo de los bancarios.
El tira y afloja condujo a una votación, que perdió la dirigente de TV en favor de los empleados de comercio.
El resultado fue penoso para todos. La división y la puja terminaron abriendo el paso a una brasileña, Cenice Monteiro, con lo que la Argentina perdió el lugar por el que había luchado.
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