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Enterados de esa postura, los duhaldistas adhirieron.» «¿De qué vamos a hablar la próxima vez que nos enemistemos? ¿De la plata de Santa Cruz que no aparece?», se preguntó uno de los contertulios bonaerenses de Camaño. Tampoco a ellos les resulta atractiva la pelea con un grupo de hombres a los cuales bendijeron enfáticamente hasta hace una semana. Fernández, el jefe de Gabinete, se comprometió a desactivar al otro Fernández, el de Interior. A esta altura, y como sucede siempre en un gobierno donde casi todo lo decide una sola persona, sólo faltaba la resolución de Kirchner. El Presidente optó por disolver el bloque televisivo en el que estaba prevista la batalla. En TN parece tener más gravitación que en «Canal 7», a veces.
Esta negociación le permitió a Camaño iniciar otra, más decisiva para él. Dialogó con Nemirovsci y con el fueguino Daniel Gallo. Ambos se comprometieron a dar de baja la idea de abrir una brecha en el bloque peronista, diferenciando a los ortodoxos de la Casa Rosada del resto de los legisladores. En verdad, nunca se comprendió del todo, desde el punto de vista de alguien que controla el Ejecutivo, cuál sería el rédito de dividir la propia fuerza parlamentaria. Sobre todo cuando las 49 firmas registradas expresaron la adhesión a un proyecto de ley que será aprobado por toda la bancada. Sólo el radicalismo aplaudió esa idea, ya que la división lo convertiría en una minoría imprescindible. Situación ideal para una fuerza que busca desesperadamente resucitar a la vida política desde un rol de oposición casi obstructiva.
Hasta el regreso del Presidente habrá una tregua. Shakespeare utilizaba los viajes para imponer transformaciones a sus personajes. ¿Se oficiará una mutación en éste que inició Kirchner hacia el lejano Oriente? En su cercanía hay quienes lamentan que un bordado políticamente vistoso como el que había conseguido entre los gobernadores para cercar a la provincia de Buenos Aires se malograra con una maniobra llena de torpeza como la de la oficialización piquetera.
También Duhalde se mueve, aunque en su caso el desplazamiento es casi de cabotaje: este fin de semana estará en Bolivia, como representante del Mercosur.
Si fuera por él, debería reponerse la paz. El caudillo de Lomas cree que la discusión por las candidaturas y el reparto de poder debe abrirse recién en marzo del año próximo. «¿Por qué vamos a pelearnos ahora, cuando más les conviene a ellos?». El acercamiento será materia del regreso. Y será trabajoso porque quedaron daños de este último choque. Los duhaldistas ya eligieron la cabeza de su víctima para cualquier pacto: es la de Aníbal Fernández, hasta hace poco uno de ellos. Están los que dicen poseer el texto de la causa que lo tuvo como imputado por un juez de Lanús, hace ya años, con la carátula y el texto original. La línea entre la acción psicológica y el dato cierto es en este terreno muy difusa. Más segura parece ser la intención de un fiscal de los que investigan la muerte de Kosteki y Santillán para que se aplique el Excalibur en los teléfonos de Atanasof, Juan José Alvarez, Aníbal Fernández y un pariente del ahora ministro del Interior, a fin de que se determine cuáles fueron las vinculaciones entre el corazón del anterior gobierno y los grupos piqueteros antes y después de la muerte de aquellos dos muchachos, en Avellaneda.
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