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Daniel Scioli pasó gran parte del día de ayer a cargo del Poder Ejecutivo. En la foto, se lo ve ingresando a la Casa de Gobierno, donde recibió a varios gobernadores y preparó visitas de campaña al interior.
Anteanoche, a media voz, Juan Carlos Mazzón le sugirió a Manfredotti que baje su candidatura en beneficio de Gallo, su vice, que además de medir mejor en las encuestas ostenta otro signo auspicioso para la Casa Rosada: es un proto-kirchnerista.
En cambio, Manfredotti nunca rompió su vínculo personal con Carlos Menem. Incluso su esposa, Nelly Lanzares, se reunió días atrás con Eduardo Menem. Esa sintonía con La Rioja es, para el matrimonio Kirchner, un bocado imposible de digerir.
Al final, el gobernador se plantó y desoyó la sugerencia de Mazzón, que advirtió que con Gallo el PJ fueguino se garantizaba el triunfo. Pero hasta el vice se corrió de la embestida para desplazar a Manfredotti. «Debemos convivir», se excusó.
Con eso, Kirchner quedó sin opciones: no pudo eyectar al candidato indeseado y ahora no puede dejar librado a su suerte al PJ fueguino. Es una elección compleja que puede acarrear una derrota en el patio trasero de la casa patagónica de Kirchner.
Por eso, ayer, luego del apoyo de la CAP al dueto Manfredotti-Gallo, el gabinete nacional inició un desembarco ampuloso en la provincia austral. Anoche viajó Aníbal Fernández, el domingo lo hará Scioli y el martes Julio De Vido. Todos irán a auspiciar a la fórmula oficial.
•Viaje posible
El jueves, para el cierre de campaña, se sumará José Manuel De la Sota y es posible que Kirchner viaje por esas horas. En caso contrario, lo hará la semana previa al 29 de junio, cuando se realizará el ballottage que admite el gobierno.
Enfrente del PJ se apiló una mixtura de radicales y ex peronistas que promueven a Mario Colazo, escoltado por Hugo Cóccaro. Las encuestas del gobierno dan 5 puntos de ventaja al PJ; las privadas achican la diferencia a 2.
Hay otros cuatro casos paradigmáticos:
• Chubut. El candidato formal es Mario Das Neves, que ató acuerdos con el senador Marcelo Guinle y José Corchuelo Blasco. Pero el hiperkirchernista Dante Dobena, aliado al ex legislador José Salvador Arrechea, lanzó un postulante paralelo: el diputado provincial Eduardo De Bernardi, un ex MID que aterrizó en el peronismo en 1994. El vínculo Dobena-Arrechea se remonta, dicen en Chubut, a pasiones compartidas ligadas a la construcción. La riña Arrechea-Das Neves se desató a partir de la megacausa por el Banco de Chubut, donde fue feroz denunciante el titular de Aduanas durante el interinato de Eduardo Duhalde. El último acuerdo cerraba con Das Neves gobernador, Guinle senador nacional y De Bernardi diputado nacional. Pero Dobena y Arrechea van por más.
• Río Negro. Carlos Soria no consigue el perdón del matrimonio Kirchner, que le imputa no sólo haber mandado a la SIDE, cuando era «Señor 5», a espiar al entonces candidato, sino también le atribuyen el armado de un piquetazo violento que copó una planta de Repsol YPF en Santa Cruz. En esa provincia, Kirchner empuja a Eduardo Rosso --promotor de la candidatura del sureño desde sus inicios-, que va por fuera del PJ. Los peronistas advierten que Rosso no llega pero que podría impedir la llegada del PJ al gobierno, a través de Soria, en este caso, aliado a Miguel Pichetto, jefe de los senadores nacionales.
• Neuquén. En este caso, la alquimia presidencial es más enrevesada. Se ilusiona Kirchner con convencer a Jorge Sapag, de la línea PJ de la histórica familia, a romper con Jorge Sobisch, del MPN, que aspira a su reelección. En pocos días, hay una convención del MPN, donde se definirá la fórmula por la gobernación. Si no funciona el intento Sapag, el gobierno intentaría -de hecho ya hubo acercamientos-a Oscar Massei, ex frepasista cercano a Kirchner. El último ensayo implica que el presidente arriesgue a un alfil: Oscar Parrilli. Todos los movimientos suponen desconocer a Sergio Gallia, el duhaldista que se instaló como candidato oficial del peronismo en Neuquén.
• Entre Ríos. El senador Jorge Busti abre la lista del PJ, con «Pemo» Guastavino de dos, el primer kirchnerista que asomó por la provincia. Pero el intendente de Gualeguaychú, Emilio Martínez Garbino -que también apostó al santacruceño vía Mazzón-, anunció que será candidato a gobernador por fuera del PJ en la elección de octubre y hasta bosquejó una alianza con Sergio Barisco, intendente radical de Paraná, enfrentado al gobernador Sergio Montiel. Eso podría complicar las chances del PJ para recuperar Entre Ríos, gobernada desde 1999 por la UCR. Martínez Garbino dice tener el apoyo de Kirchner (que recela a Busti porque éste fue prescindente en la presidencial) y hasta parece posible que el hombre de Gualeguaychú cuente con un apoyo adicional: que le den el sello Frente para la Victoria, que usó Kirchner el 27 de abril.



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