El jefe del trotskista Partido Obrero, Jorge Altamira, aprovechó el resultado electoral que llevó a Evo Morales a la presidencia de Bolivia para rediseñar el cuadro político de la región. Ese triunfo de Morales no le basta porque lo acusa de haber pergeñado leyes tibias frente a los concesionariosde la explotación petrolera de ese país. Pero le sirve para descolocarlos a Hugo Chávez, Lula da Silva y Néstor Kirchner como falsos revolucionarios. Veamos ese análisis de Altamira que publica el último número del periódico partidario «Prensa Obrera».
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La magnitud de la victoria electoral del MAS y el confinamiento de los opositores a una piadosa minoría explican la caída de las acciones de Repsol, al día siguiente, en la Bolsa de Madrid, a pesar de que Morales ha sido el artífice de la ley vigente de hidrocarburos que bloquea la nacionalización de los monopolios petroleros (Morales y sus asesores del MAS redactaron el planteo que el ex presidente Mesa llevó al referendo sobre los recursos energéticos de mediados de 2004). El planteo del MAS se limita a la pretensión de elevar la imposición sobre el petróleo y a forzar la prioridad del tendido de redes de gas natural en las principales ciudades bolivianas. Un programa que choca, ciertamente, con los pulpos, pero que no tiene pizca de revolucionario. No queda claro, incluso, si las redes de gas serán financiadas por los monopolios o por los mayores recursos impositivos que obtendría el Estado boliviano.
Se trata, por otra parte, de un programa que apunta más a privar al país de la consigna de nacionalización de los pulpos que a imponer a los pulpos una tasa más alta de impuestos. La caída de la cotización de Repsol refleja la posición del capital financiero norteamericano, que controla 70% de las acciones de Repsol. La propia Bolsa de Madrid es una sucursal de los fondos de pensiones y de inversiones de Estados Unidos. La reacción de los «amigos» de Evo Morales en la Argentina y Brasil fue más bien tibia. Kirchner y Lula están embarcados en pagar por adelantado al FMI y al Club de París, no en luchar contra el imperialismo. Pero, del otro lado, Lula-Petrobras y Kirchner-Repsol tienen firmados acuerdos de provisión de gas con Bolivia que no guardan relación con los precios internacionales de ese fluido.
Morales ya ha dicho que pedirá la revisión de los contratos con los vecinos, en la misma onda de lo que acaba de hacer Chávez con el mineral de hierro que Venezuela provee a Techint y con los contratos petroleros de largo plazo firmados por otros gobiernos en el pasado. La posición absolutamente elemental de Evo Morales desbarataría, sin embargo, la política de Kirchner de graduar la suba de precios internos para el gas y el petróleo.
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