Trotskistas contra la "mano dura" de Kirchner

Política

El Movimiento Socialista de los Trabajadores es una fracción del trotskismo criollo que, como todos los sellos de su mismo color, ya calientan la pava para las algaradas y demás actos del 1 de mayo. En el último número de su periódico partidario, «Alternativa Socialista», dedican una pieza a descalificar al gobierno Kirchner por lo que consideran una mayor dureza en el tratamiento de las protestas. Veamos los argumentos del MST.

En la mañana del martes 18 de abril murió un obrero de la construcción tapado por un derrumbe de tierra. Su hermano, que trabajaba en la misma obra en el barrio porteño de Caballito, tuvo un ataque de nervios, y otro obrero de un total de ocho que trabajan allí sufrió heridas leves de las que se recupera en el Hospital Alvarez. En las noticias no salió el nombre del trabajador muerto, sí su nacionalidad, era paraguayo. Según la Policía las causas del derrumbe todavía «se están estudiando».

Pero éste no será el único trabajador que pierda la vida ese martes por un accidente de trabajo. Promediando las muertes «accidentales» es de esperar que por lo menos otro obrero no vuelva nunca más a su casa. Es muy probable que estuviera en negro, que no contara con una ART, que perteneciera a una empresa contratista de la que aparece como la responsable de la construcción de la torre. Es muy probable que no llegara a los $ 3,50 por hora y no le pagaran las horas extras. Es casi seguro que esto que decimos sin haber investigado, sea cierto porque 6 de cada 10 trabajadores están precarizados y en negro en el país.

Igual que los petroleros de Las Heras, muchos de los cuales también están encuadrados en la «construcción», o los que trabajan en el subte, contando y transportando los billetes y monedas de las recaudaciones, que son de « comercio» o los que orientan a los pasajeros que son « vigiladores», o los que barren y mantienen la limpieza que vaya a saber uno de qué gremio son. Por la mitad o menosdel sueldo que cobran los que están en el convenio colectivo, con el doble de horas, y sin ninguna de las protecciones que, aunque limitadas, todavía conservan los que están en blanco y con convenio colectivo. La huelga del subte, la pueblada de Las Heras, hasta los que duermen y mueren encadenados a sus máquinas de coser, muestran el todavía sonriente rostro del menemismo bajo el gobierno de Kirchner por más «nacional y popular» o «defensor de los derechos humanos» que quiera aparecer. Por eso son cientos de miles los que se quejan y luchan con razón.

La última semana se acentuó el curso represivo del gobierno de Kirchner, la imagen de la Guardia de Infantería de la Federal o de la Gendarmería se ha vuelto una escena habitual en las noticias. Los detenidos, los golpeados, los arrastrados son trabajadores que luchan por sus derechos. No se ha visto que vayan presos los empresarios franceses o españoles de Aguas Argentinas que envenenaron el agua del Gran Buenos Aires. Pero sí son golpeados o van presos los que reclaman el mismo sueldo por igual trabajo o los que pelean un aumento salarial más necesario que nunca cuando los precios siguen subiendo, y los supuestos acuerdos para que bajen nunca llegan ni al mostrador ni a las góndolas. Mientras tanto la deuda externa argentina siguió aumentando aunque se haya cancelado al contado y en efectivo los 9.000 millones de dólares que supuestamente se debían al FMI. Aumentó y no le pedimos que nos crea. Sáquese la duda y busque el «Clarín» del Domingo de Pascua, en el suplemento económico y ahí puede leer los números. Se debe más que antes de pagar. Igual que siempre, más pagamos más debemos. Pero para aumentos de salarios no hay plata.

O si hay, es muy poca. Kirchner reparte palos a los que protestan porque no los puede convencer de que no lo hagan. Aunque muchos sectores todavía quieran creer su doble discurso, el Presidente no puede convencer a los trabajadores que no reclamen aumentos de sueldos, ni que no luchen contra el trabajo precario. No puede convencer a los desocupados de morirse de hambre. No puede convencer porque el doble discurso no da de comer, no educa, no cura ni da vivienda ni dignidad.

No los puede convencer ni ayudado por Moyano y todos los caciques de la CGT, no los puede convencer ni ayudado por los «transversales» o los tradicionales de la CTA, los del PJ reciclado, los de ARI convertidos.

  • Dos fenómenos

    Mientras tanto la oposición política de la patronal no representa una alternativa atractiva para los trabajadores. Kirchner se pone de mal humor y está dispuesto a pagar el «costo político» de reprimir a los trabajadores. Siempre por supuesto tratando de que el que verdaderamente pague sea su ministro de turno y no él directamente.

    Lo más importante es que al calor de estas peleas se están desarrollando dos fenómenos unidos. Es cierto que todavía están en sus principios, pero no por eso son menos potentes. El primero es que nuevos compañeros hacen una experiencia acelerada con los viejos dirigentes sindicales e intentan, con más o menos éxito, desbordar a aquellos que quieren frenar las luchas. Empieza a nacer una nueva dirección obrera que hay que cuidar y a la que hay que fortalecer. Pero, al mismo tiempo, con la misma velocidad con la que repudian a sus dirigentes gremiales, rompen con sus viejos dirigentes políticos y empiezan a estar dispuestos a tomar en sus manos la construcción de su propio partido.

    Este 1 de Mayo ofrece una gran oportunidad en los dos sentidos, en primer lugar la convocatoria a un gran acto unitario en Plaza de Mayo el mismo 1, va a volver a ser una nueva demostración de la fuerza de lo nuevo que está surgiendo. Pero al mismo tiempo, desde el MST creemos que es necesario buscar un espacio de reflexión obrero y socialista y por eso convocamos a un acto el viernes 28 en la Federación de Box donde participarán muchos de los principales dirigentes de los procesos que venimos señalando, como los petroleros de Las Heras, los compañeros del subte, los compañeros ferroviarios, entre muchos otros, al que invitamos especialmente a los compañeros con los que estamos debatiendo un verdadero reagrupamiento de los luchadores, las fuerzas populares y la izquierda.
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