El radicalismo se adelantó ayer al resto de la oposición y no esperó para emitir un duro pronunciamiento sobre la crisis, un documento que desde hace días se menciona internamente con el nombre de «Antes que sea tarde». Ese llamado institucional al diálogo, que fue también mencionado en una conferencia de prensa que organizó el jujeño Gerardo Morales por la tarde, fue la apelación más dura que se conoció hasta ahora. «A 96 días de conflicto, la Argentina quedó al borde del abismo. Señora Presidente, no dé un paso más. Reflexione, corrija errores y evite que desbarranquemos todos», empieza la declaración de la UCR.
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Ese documento estaba pensado recién para mañana, después que hubiera una nueva ronda de consultas entre el radicalismo, la Coalición Cívica, el macrismo y el socialismo, que de todas formas ayer por la tarde se mantuvieron en comunicación continua.
«La UCR reitera que es imprescindible y fundamental en una República democrática que el Congreso funcione plenamente. Deben, con urgencia, reunirse las Cámaras legislativas para debatir y encontrar una solución -en el marco de la Constitución Nacionala este absurdamente dilatado conflicto», continúa el documento.
Realidades
El apuro radical en avanzar con el pronunciamiento se debió a dos realidades: ningún dirigente de la UCR quiso quedar afuera de la discusión en un día donde el ambiente político estaba recalentado en torno a la crisis con el campo. Se quería evitar que, como sucedió el sábado pasado, Elisa Carrió y la Coalición Cívica se erigieran como única voz de la oposición. Pero apuró, además, la declaración de Julio Cobos reclamándole a su propio gobierno y al agro una apertura al diálogo.
Por eso el vicepresidente tuvo protagonismo en esa declaración: «El vicepresidente de la Nación debe convocar a la Cámara alta. Era hora que alguien del gobierno hablara con sensatez, aunque no se sabe si Julio Cobos lo hace a partir de su convencimiento o como vocerodel oficialismo».
Anoche no había indicios aún sobre una convocatoria formal al Congreso para discutir la crisis, más allá de otra sesión especial organizada por la oposición para intentar debatir la derogación de la Resolución 125 que inició la crisis con el campo. Pero sí existieron contactos, como se dijo, no sólo entre las cabezas de la oposición, sino también con el peronismo oficialista y el disidente. En ese trajín, el Comité Nacional de la UCR operó ayer casi como una central telefónica.
«El kirchnerismo sustentaun gobierno autoritario que desprecia por completo la tarea legislativa. Sin embargo, superando el estado de asamblea permanente se fortalecen las instituciones donde debatir una política nacional agropecuaria», decía la declaración conocida ayer.
Esa alerta al gobierno por el grado de conmoción que se vivía ayer terminó: «La UCR exige que el gobierno deje la soberbia, y se ponga a gobernar para todo el país. Los argentinos y las argentinas quieren trabajar, producir y consumir en paz. No está en el ánimo de las familias seguir en la discusión vacía sin llegar a la solución».
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