Se vivió como un renacimiento: escaldada por celos y pujas, la UCR logró ayer -al menos temporalmente- adormecer sus rencores y, como en los viejos buenos tiempos, reunió a sus gobernadores y jefes legislativos para definir una sola posición frente a Néstor Kirchner.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La urgencia de la Casa Rosada para aprobar el Presupuesto 2006 y la leyes impositivas empujó al radicalismo a un criterio unificado sobre la actitud que tendrán sus bloques parlamentarios -16 senadores y 41 diputados- en el Congreso frente a esos temas.
No es un dato menor, si se repasan los escarceos que en los últimos meses alteraron la convivencia en la UCR, los que giraron en torno a cómo pararse ante el gobierno: un sector proclive a sintonizar con Kirchner y otro que prefiere confrontar con el patagónico.
• Funcional
Ayer, esas cuitas se achataron. Cuatro gobernadores, un vice y los jefes de los bloques UCR emitieron un texto revalidando su «rol de oposición», pero con el compromiso de «sostener la gobernabilidad». En realidad, implica barrer el debate debajo de la alfombra.
Es, a simple vista, funcional al gobierno: la cumbre radical decidió que sus legisladores aportarán quórum para que el oficialismo pueda avanzar con la ley de Presupuesto 2006 y el paquete de leyes impositivas. Sin embargo, marcarán sus objeciones, que son numerosas.
En su debut como jefe de la UCR, Roberto Iglesias consiguió que tras varios años, gobernadores y jefes parlamentarios se reúnan en el Comité Nacional. El mendocino comandó la cita acompañado por la bonaerense Margarita Stolbizer, secretaria general del partido.
Dejá tu comentario