Un bacilo letal que amenaza al mundo
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La forma cutánea se caracteriza por la formación de una pústula roja, que evoluciona hacia una escara negra. Puede estar acompañada de malestar, fiebre, dolores musculares y náuseas.
Puede alcanzar el cerebro (meningo-encefalitis hemorrágica) y también existe un ántrax digestivo que destruye el tejido (necrosis). También ocasiona una infección sanguínea generalizada (septicemia) y un impacto tóxico que produce la muerte. Existen tratamientos mediante antibióticos (como la ciprofloxacina, ciclinas y penicilina si el germen es resistente). Pero la forma pulmonar debe ser tratada rápidamente. «No se conocen casos de contaminación de persona a persona», destacó un experto.
En 1888, Louis Pasteur había elaborado una vacuna veterinaria contra el ántrax y la había aplicado a ovejas. En cambio, la vacuna que existe actualmente no es considerada apropiada para el hombre, por razones de eficacia y por sus fuertes efectos secundarios. En 1979, un accidente ocurrido en un centro militar en Rusia dispersó esporas que ocasionaron la muerte de 68 personas.
El ántrax es uno de los más peligrosos agentes biológicos de los que pueden ser usados como arma, y Estados Unidos no está preparado para dar tratamiento médico a miles de personas si hubiera un atentado terrorista utilizando esta bacteria.
Así lo vienen advirtiendo las autoridades sanitarias de Estados Unidos desde que las investigaciones posteriores al 11 de setiembre señalaran la posibilidad de atentados terroristas con armas biológicas o químicas.




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