9 de octubre 2001 - 00:00

Un bacilo letal que amenaza al mundo

París (AFP, DPA) - Sólo 100 kilogramos de esporas de ántrax dispersados por agua, tierra o aire causaría entre 1 y 3 millones de muertos y sería ampliamente más devastador que la detonación de una bomba atómica de 12,2 kilotones (como la de Hiroshima) que tiene capacidad para acabar con la vida de 150 mil personas.

El ántrax, dos casos del cual se detectaron en Florida (Estados Unidos) es una enfermedad que afecta a los animales, en especial a los rumiantes, pero que puede ser transmitida al hombre a través de la piel y por vía cutánea. También puede contraerse por vía digestiva, mediante la ingestión de carne contaminada. En este último caso, el bacilo puede ser sensible a la cocción.

El germen, denominado Bacillus Antracis, responsable de esa enfermedad, produce toxinas. Adoptando la forma de esporas, estas bacterias resisten a la destrucción y pueden sobrevivir varios decenios en un terreno infectado, como por ejemplo, en suelos donde han sido enterrados cadáveres de animales que tenían la enfermedad.

El período de incubación dura aproximadamente entre dos días y dos meses, pero puede ser mucho más breve. La inhalación de estas esporas puede provocar un ántrax pulmonar, la forma más temida de esta enfermedad. Según su estado de salud, el individuo atacado es más vulnerable si ya es portador de una infección pulmonar.

La forma cutánea se caracteriza por la formación de una pústula roja, que evoluciona hacia una escara negra. Puede estar acompañada de malestar, fiebre, dolores musculares y náuseas.


• Síntomas

Al principio, los síntomas de la forma pulmonar se asemejan a los de una gripe. No siempre hay fiebre. Bastante rápidamente aparecen dificultades respiratorios, la piel adquiere un tono azulado (cianosis) y la persona puede caer en estado de coma.

Puede alcanzar el cerebro (meningo-encefalitis hemorrágica) y también existe un ántrax digestivo que destruye el tejido (necrosis). También ocasiona una infección sanguínea generalizada (septicemia) y un impacto tóxico que produce la muerte. Existen tratamientos mediante antibióticos (como la ciprofloxacina, ciclinas y penicilina si el germen es resistente). Pero la forma pulmonar debe ser tratada rápidamente.
«No se conocen casos de contaminación de persona a persona», destacó un experto.

En 1888, Louis Pasteur había elaborado una vacuna veterinaria contra el ántrax y la había aplicado a ovejas. En cambio, la vacuna que existe actualmente no es considerada apropiada para el hombre, por razones de eficacia y por sus fuertes efectos secundarios.
En 1979, un accidente ocurrido en un centro militar en Rusia dispersó esporas que ocasionaron la muerte de 68 personas.

El ántrax es uno de los más peligrosos agentes biológicos de los que pueden ser usados como arma, y Estados Unidos no está preparado para dar tratamiento médico a miles de personas si hubiera un atentado terrorista utilizando esta bacteria.

Así lo vienen advirtiendo las autoridades sanitarias de Estados Unidos desde que las investigaciones posteriores al 11 de setiembre señalaran la posibilidad de atentados terroristas con armas biológicas o químicas.

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