26 de septiembre 2001 - 00:00

Una tarea difícil, pero crucial

Washington - La campaña lanzada por el presidente George W. Bush contra las redes de financiamiento de los grupos de Osama bin Laden en el mundo es una batalla tan difícil como la lucha contra el blanqueo de narcodólares, porque requiere de una cooperación internacional que es aún insuficiente.

Igualmente, y al contrario de los enormes ingresos engendrados por el tráfico de droga, las operaciones terroristas no requieren de sumas importantes, lo que las hace más difíciles de detectar, explica Stephen Cohen, un experto del Brookings Institute y ex responsable del Departamento de Estado.

«No hizo falta mucho dinero para financiar los ataques contra el World Trade Center en 1993 y el pasado 11 de setiembre», señaló. Estas operaciones están estimadas en 20.000 dólares para el primero y 200.000 dólares para los otros, siendo la formación de los pilotos suicidas lo más costoso.

Para ser eficaz, la cacería de los activos financieros de Bin Laden y otros presuntos terroristas debe pasar por una cooperación internacional, destacó Paul Pillar, uno de los responsables de la Oficina para Asuntos del Sudeste Asiático de la CIA, la central de inteligencia estadounidense.

«Es particularmente difícil embargar los fondos de financiamiento del terrorismo cuando están circulando por otros países, dado que -a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos-sólo una pequeña cantidad, incluso en Europa, dispone de instituciones y de legislaciones necesarias para embargar o congelar activos ilícitos», explicó.

Coordinación

Estas lagunas jurídicas llevaron a la administración Bush a reforzar sus esfuerzos de cooperación y de coordinación con sus socios del G-7, las siete principales potencias industrializadas del mundo.

Sin embargo, Pillar estima que ni siquiera un refuerzo de la cooperación en el seno del G-7 sería suficiente para frenar los flujos del terrorismo y agregó que la utilización de falsas identidades para cuentas bancarias de organizaciones no gubernamentales «facilita el accionar de los terroristas».

Además, las redes terroristas evitan transferir sus fondos a través del sistema bancario occidental, recurriendo en general a arreglos irregulares y transportando el dinero físicamente, explicó este experto de la CIA.

Recordó, además, que la lucha contra los narcodólares y el financiamiento de las redes terroristas no es nueva y hasta ahora dio resultados limitados. El ex presidente
Bill Clinton ya había decretado en 1998 el congelamiento de los fondos de Bin Laden, tras los atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Africa, pero esta medida no logró resultados exitosos.

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