El jurado de Miami que entiende en el juicio contra el venezolano Franklin Durán, acusado de actuar como agente extranjero y conspirar para encubrir el caso del valijero Guido Antonini Wilson, seguirá deliberando hoy después de que en la sesión de ayer nuevamente no logró un veredicto.
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El jurado le comunicó el miércoles pasado a la jueza Joan Lenard que, tras cuatro días de deliberaciones, no había podido alcanzar un veredicto unánime, como exige la ley estadounidense. Tras consultar con la fiscalía y la defensa de Durán, la jueza decidió ordenar al jurado que continuara con las deliberaciones, lo que hizo ayer sin llegar a un acuerdo.
El problema es que si el jurado falla nuevamente en emitir una decisión se anularía el juicio de ocho semanas, en el que declararon más de 20 testigos, entre ellos tres de los imputados originales que luego se declararon culpables a cambio de una pena menor y la ex agente de la Policía de Seguridad Aeronáutica, María Luján Telpuk.
Así, si en uno o dos días el jurado decide de nuevo que no puede lograr un acuerdo, la jueza Lenard posiblemente les comunique una instrucción final conocida en el campo jurídico como «Allen charge».
El propósito de ese procedimiento es incentivar al jurado a examinar de nuevo sus opiniones para que intente alcanzar un veredicto unánime. Es un mecanismo de presión por el que la jueza puede hacerle saber al jurado hasta el costo que tuvo todo el procedimiento, que puede volver a cero por no haber llegado a un veredicto.
En la instrucción de la jueza se señala que si una «mayoría sustancial» del jurado está a favor de una condena, aquellos que estén en desacuerdo deben reconsiderar si su duda es razonable porque al parecer no está haciendo una «impresión efectiva en la mente de los otros».
«Por otra parte, si un mayor o menor número de ustedes está a favor de una absolución, el resto debe preguntarse otra vez, y más cuidadosamente, si debe aceptar la cantidad de pruebas presentadas más allá de una duda razonable», se indica en ese texto.
Ante esa alternativa, el jurado puede emitir un veredicto de inocencia en ambos cargos, de culpabilidad en las dos acusaciones o un tercero mixto: culpabilidad en un cargo e inocencia en el otro. Pero el problema es que en esta causa las dos acusaciones -por actuar como agente extranjero sin autorización en territorio estadounidense y conspiración- son similares.
Hasta ahora no se conocen los problemas internos que enfrenta el jurado para conseguir un veredicto unánime. Pero en Miami se cree que la dificultad se debe a que si bien el fiscal Thomas Mulvihill presentó pruebas que demostrarían que Durán actuó como agente del gobierno de Venezuela para convencer a Antonini Wilson de ocultar el origen y destino de los fondos de la valija, no existen evidencias de que el venezolano haya actuado como un espía, delito para el que normalmente se utiliza la figura penal que es el centro de la acusación. Ante la imposibilidad de encontrar un camino intermedio, el proceso se complicó.
De llegar a ese punto, el escenario legal podría ser más complicado para la defensa. Durán está acusado de seguir órdenes del gobierno del presidente Chávez, junto con otros tres venezolanos y un uruguayo, para intentar en territorio estadounidense presionar a Antonini Wilson para que no revelara información sobre el dinero. La defensa alega que sólo trató de ayudar al valijero con quien mantuvo una amistad de 20 años, y éste con el FBI le montó una trampa a su cliente para «incitarlo a delinquir».
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