Los vecinos de Gualeguaychú comienzan a despejar con nuevas acciones los rumores de desmovilización surgidos a fines de abril tras el desbloqueo del paso fronterizo que venían realizando desde hacía un año.
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El primer movimiento lo realizarán mañana al mediodía con un «cacerolazo» y una marcha, que coincidirá con una avanzada idéntica en Chile contra industrias contaminantes. «Si bien la protesta en Gualeguaychú responde a una convocatoria de ambientalistas chilenos, la Asamblea adopta como propia la medida», explicó el dirigente Gustavo Rivollier.
De todos modos, sin desmerecer el impacto que probablemente tendrá el «cacerolazo», los entrerrianos tienen la meta puesta en acciones contra los organismos financieros internacionales que apoyan la construcción de las pasteras. Incluso, la abogada de la Asamblea, Romina Picolotti, encabeza por estos días una gira europea que incluye entrevistas con políticos y referentes de bancos y holdings con el objeto de torcer la voluntad de acompañar con financiamiento a las empresas ENCE y Botnia.
Por eso, paralelamente, los ambientalistas de Gualeguaychú confirmaron ayer que publicarán solicitadas contra las papeleras en los diarios europeos. Eso sí, lo harán una vez que finalice el Mundial de fútbol, que es hoy tema prioritario en todo el mundo.
Osvaldo Moussou, miembro de la entidad que agrupa a los habitantes preocupados por los efectos contaminantes que tendrían las procesadoras, adelantó que «algunas de éstas (las solicitadas) serían financiadas por la Cancillería, pero en la misma Cancillería nos dijeron que esperáramos, porque ahora todo lo más importante es el Mundial».
La postura asumida por los entrerrianos -que además la semana pasada anticiparon que si el resultado en La Haya es adverso al reclamo argentino llevarán a cabo «acciones secretas» para frenar ellos mismos las obras en Fray Bentos- genera inquietud en las autoridadesde la Cancillería, que confiaban en que la vía de la demanda internacional calmaría el malestar ciudadano (ver nota aparte).
«Gualeguaychú no quierepapeleras, ni con nuevos estudios ambientales ni con monitoreos conjuntos. Nunca se planteó lo contrario; quizás hubo un error en la interpretación», desafió un miembro fundador de la Asamblea Ambiental.
Este planteo cerraría para las autoridades argentinas el horizonte de cualquier negociación; de hecho, hasta el momento todas las acciones han sido realizadas en ese sentido y no en la hipótesis de máxima como reclaman los vecinos.
¿Entonces qué piensan hacer en Gualeguaychú? ¿Impondrán nuevos cortes de ruta o planearán medidas extremas contra las pasteras? Son todos interrogantes que comienzan a debatirse en el seno de una Asamblea algo desgastada por cansancio, pero dispuesta a recobrar fuerza a cualquier precio. Eso sí es un hecho.
Con todo, del otro lado del «río de los pájaros» (como se lo conoce al río Uruguay), en Fray Bentos, los trabajadores de las papeleras concretaron ayer un paro y movilización «con un sentido de llamado de alerta a las autoridades» ante la sospecha de que la española ENCE paralizará las obras por tiempo indeterminado y afectará las fuentes laborales.
En este sentido, adquiere un carácter verosímil la posibilidad (aún no reconocida oficialmente por ENCE) de que se produzca un cambio de titularidad de la empresa y eso conlleve un traslado de la planta de Fray Bentos; a esta altura es la mejor opción para el diferendo, ya que el daño mayor se generará por la cercanía de ambos emprendimientos, cuya producción será superior incluso a la que se obtiene de todas las papeleras localizadas en la Argentina.
En este sentido, ENCE argumentó que la finalización de los contratos con los trabajadores que desempeñaban la actividad en el proyecto no significa otra cosa que el fin de una etapa inicial.
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