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17 de julio 2008 - 00:00

Vicepresidente confesó sus cuitas

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Julio Cobos entró en la madrugada de hoy en un laberinto político de difícil resolución. El vicepresidente quedó atrapado entre su responsabilidad institucional frente al gobierno de Cristina de Kirchner y su convicción de rechazar el proyecto sobre retenciones móviles del oficialismo.

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Durante todo el conflicto, Cobos se mostró más cerca del campo que del propio gobierno. En la madrugada, su despacho estaba conmocionado. Recibía llamados telefónicos de toda la dirigencia del radicalismo K y del kirchnerismo para conocer el sentido de su voto. Pero ni su secretario privado, Juan Montilla, ni su vocero, Julio Paz, dieron alguna pista.

La única información que salía de la presidencia del Senado era que Cobos ya tenía su decisión tomada, pero no la había compartido con nadie, ni siquiera con Alberto Fernández, arquitecto de la agonizante Concertación plural y acaso su último sostén del oficialismo.

«Quienes lo conocen realmente saben que Cobos no va a votar con el oficialismo y equivocado o no, va a responder a lo que piensa», explicaba más temprano un indulgente Ernesto Sanz, jefe del bloque de la UCR que expulsó al vicepresidente del partido y viejo conocido de Cobos de Mendoza.

Cobos tuvo un perfil pro campo a lo largo de todo el conflicto. Sin consultar a la Casa Rosada, recibió en el Senado a los gobernadores del peronismo opositor Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Juan Schiaretti (Córdoba) y el socialista Hermes Binner (Santa Fe).

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