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A pesar de que Miguel Angel Pichetto intentó desactivar cualquier matiz doméstico a la iniciativa, pergeñada por la ultraduhaldista Mabel Müller, quedó claro que la dama impuso el peso del PJ bonaerense y sus aliados para tratar de manera sorpresiva el proyecto, justo a la salida del informe del jefe de Gabinete. El gesto de aval a Duhalde resultó un claro gesto de sus seguidores hacia Alberto Fernández.
La historia previa a la votación sin debate en el recinto desnuda la falta de voluntad de Pichetto por ventilar la cuestión y justifica su discurso público.
La senadora ultraduhaldista concurrió a la reunión de Labor Parlamentaria de la víspera, donde se acuerda el temario de las sesiones, con esta iniciativa en la mano. Con su habitual firmeza, propuso a los demás caciques legislativos -ella es vicepresidenta del bloque PJ-debatir sobre tablas el texto de reivindicación a Duhalde, el cual, según dijo, contaba con muchas firmas de colegas.
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