Vanesa Tossi, una testigo clave en el caso del vuelo privado a Punta del Este de Manuel Adorni y su familia, denunció que está siendo hostigada por Marcelo Grandío, amigo del Jefe de Gabinete y implicado en el caso. En consecuencia, la justicia impuso restricciones al periodista que le impiden acercarse o entrar en contacto con ella.
Tossi, empleada de la firma Jag Executive Aviation, declaró como testigo y aportó detalles sobre la contratación de un vuelo privado a Punta del Este de Manuel Adorni. Según su testimonio, fue contactada por el periodista Marcelo Grandío —a quien dijo conocer de años anteriores— para solicitar una cotización con el objetivo de “invitar a una familia” al destino uruguayo.
Luego de su declaración, Tossi denunció a Grandío por hostigamiento: recibió mensajes y un llamado mientras daba testimonio. Las restricciones impuestas al periodista son tres. No podrá ponerse en contacto con ella por sí o por interpósita persona ni por cualquier medio. Tampoco puede acercarse a su domicilio ni lugar de trabajo ni demás sitios de habitual concurrencia de la nombrada. Finalmente, Grandío debe abstenerse de realizar actos de perturbación, intimidación, hostigamiento o presión, directos o indirectos.
A partir de ahora, cualquier reclamo o presentación que quiera realizar Grandío deberá canalizarlo exclusivamente por las vías judiciales correspondientes. La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) es la encargada de notificar al periodista.
El testimonio de Tossi que complica a Grandío y Adorni
Durante su declaración, Tossi explicó que, una vez enviada la propuesta a Grandío, tomó conocimiento de que los pasajeros invitados eran el jefe de Gabinete y su familia. En ese contexto, aseguró que en un primer momento Grandío le manifestó que no quería que el vuelo fuera facturado. “Luego acordamos facturar sólo el tramo de ida”, indicó, y precisó que aportó un chat en el que, según dijo, se establecía que la factura debía emitirse a nombre de la firma Imhouse (de Grandio).
También sostuvo que Grandío le pidió que intentara vender plazas en los tramos en los que la aeronave volaría sin pasajeros, con el objetivo de reducir costos, dado que se trataba de una invitación.
De acuerdo con su relato, logró comercializar tres pasajes —dos en el vuelo de regreso del 12 de febrero y uno en el tramo previo del 17 de febrero— lo que derivó en un descuento de u$s1.800 sobre el precio total. “Por eso el costo final fue de u$s3.000 ”, detalló.
En relación al pago del vuelo de regreso, la testigo afirmó que se realizó en efectivo.
Señaló que, tras recordarle la deuda a Grandío el lunes 23, este le indicó que se comunicaría una persona llamada “Horacio”, quien —según dijo— había intervenido previamente en el pago del tramo de ida.
Luego, relató, fue contactada por un hombre identificado como “Marcelo”, quien le manifestó que trabajaba para Grandío y coordinó la entrega del dinero. “Finalmente se encontró conmigo y me entregó un sobre con el efectivo”, declaró.
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