23 de mayo 2003 - 00:00

Y de pronto llegó Fidel

La confirmada presencia de Fidel Castro en la asunción de Néstor Kirchner provoca inquietud entre los seguidores del santacruceño. Está claro que el dictador cubano acaparará toda la atención de la prensa y de los curiosos el domingo, algo que ya sucedió en su anterior visita al país en octubre de 1995, durante la Cumbre Iberoamericana, en Bariloche. Por lo tanto, el presidente electo corre riesgo de pasar a un segundo plano, no sólo en materia de difusión internacional.

Por otro lado, Castro puede dar lugar a algaradas callejeras de la izquierda militante que no comulga con Kirchner -sobre todo, el PC criollo-. El patagónico cultivó a la izquierda durante la campaña electoral, aunque se cuidó de caer en los extremos castristas. Las movilizaciones puede que no se circunscriban sólo a comunistas o que haya algún choque con detractores del hombre fuerte de La Habana.

La inseguridad se agrava, si se tiene en cuenta el despliegue de reservas realizadas por los enviados de Cuba. Ya hay, por lo menos, medio centenar de habitaciones en hoteles porteños, incluyendo a la radio y TV de la isla que cubrirá la presencia de su líder en la Argentina. Todo esto genera preocupación en el oficialismo entrante.

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