20 de enero 2015 - 22:17

"Yo no soy Nisman", la polémica carta de un senador de Tierra del Fuego

El senador por Tierra del Fuego, Osvaldo López, difundió una polémica carta donde sostiene "Yo no soy Nisman", asegura que "la única persona responsable de un suicidio, es la propia persona" y pide no comparar la muerte del fiscal Alberto Nisman con la de las víctmas del atentado a la AMIA porque "éstas no eligieron terminar con sus vidas".

La nota de opinión difundida por el legislador de Encuentro Democrática para la Victoria inicia afirmando que "en el debate disparado por la muerte del Fiscal Nisman, la abrumadora mayoría de quienes se expresan pareciera que omiten EL DATO CRUCIAL: SE TRATÓ DE UN SUICIDIO".

"Al menos es lo que los indicios oficialmente constatados e informados permiten verosímilmente sospechar, y lo que no podido hasta el momento ser confrontado ni puesto en razonable duda por evidencia alguna, siendo más bien corroborado por los avances de la investigación que vamos conociendo conforme pasan las horas", prosigue.

El escrito continúa con explicando que "una estructura lógica básica de la razonabilidad humana recorre una trayectoria que inicia con 'el dato' y, eventualmente, después pasa por 'la valoración'. Sin meternos 'a fondo' con la lógica, tenemos que mientras el dato es 'objetivo', las valoraciones son 'subjetivas'".

"El problema puede escapar a esa lógica de la razonabilidad, por ejemplo, cuando se efectúan 'valoraciones' (juicios de valor, tesis, conclusiones, propuestas de sentencias) sin el antecedente del 'dato', sea porque el dato no existe, sea porque no se lo toma en consideración o se lo omite, por cualquiera de los múltiples y muchas veces insondables mecanismos de la mente humana y demás recursos complementarios (preconceptos, escala de valores, ideología, interés, desconocimiento)", agrega.

"Si partimos de la consideración de lo que hasta aquí aparece como 'el dato' objetivo del suicidio, pierden sentido muchas de las elucubraciones que traman el debate público de que daba cuenta al inicio, apareciendo algunas hipótesis que, al final, muy probablemente irán quedando como único saldo válido", prosigue y enumera una serie de afirmaciones:

"1.- La única persona responsable de un suicidio, es la propia persona. No por dura la verdad deja de ser tal. El suicidio no es un hecho punible, por ende es inconducente que aventuremos búsquedas de culpas y culpables.

2.- No es pertinente comparar la muerte del Fiscal con las muertes de las víctimas del atentado a la AMIA; éstas no eligieron terminar con sus vidas.

3.- Las 'razones' de un suicidio sólo las conoció, si acaso, la persona que lo decidió y lo ejecutó y, como suele decirse, se las llevó a su tumba. Aún si dejara una carta, la misma podría ser sólo 'una coartada' que asume 'sólo parte' de la compleja trama que desencadena en el hecho; o podría ser 'una estrategia' para tratar de orientar algunos aspectos del entorno y de la vida posterior (por ejemplo eximir a alguien de reproches, evitar la angustia de la incertidumbre, no causar más tristeza que la propia muerte,
etc.).

Es una búsqueda inconducente, entonces, la de 'las razones' y, probablemente, como toda búsqueda inconducente, sólo pueda hacernos daño, como quizá siempre pueda hacernos daño la constatación de nuestras limitaciones o impotencia, principalmente frente a la muerte. Por lo cual, a caso, ha llegado a propiciarse que 'en estos casos' lo más saludable puede ser cultivar 'la virtud' de la resignación, acaso porque, al fin y al cabo, la muerte es irreversible.

4.- Un rasgo común a diferentes episodios de suicidios parece ser que, hasta que se suicidó, la persona nunca antes dio un indicio de que pudiera hacerlo. A veces, sólo después del hecho suelen aventurarse, en retrospectiva, interpretaciones de lo que, sin precisión, puede aparecer como un indicio que, 'en su momento', no supimos ver.

Según parece, lo que se puede prever es lo que recorre los laberintos de la razón, trayectoria ésta ajena a la decisión de quitarse la vida.

5.- Ninguna persona humana viviendo en sociedad está exenta de 'presiones'. Menos en el ejercicio de la función pública y, seguramente, menos como Fiscal de una causa sobre un atentado terrorista. Esto no hace a nadie irresponsable de sus determinaciones, menos de las más íntimas. Si, siempre, todos vamos a ser responsables de todo, lisa y llanamente no existiríamos las personas ni las sociedades.

Tampoco, nadie está exento de las presiones que le pueden causar sus propias decisiones o acciones. Quizá ésta sea una de las explicaciones de la existencia de cosas como 'el arrepentimiento'.

En todo caso, quizá sea razonable que quien no soporte las presiones de estar en determinado lugar, se corra de ese lugar lo cual, independientemente de los juicios de valor que pueda generar, siempre será humanamente válido.

6.- Un acuerdo internacional que busca posibilitar que los imputados sean indagados no parece creíble que pueda interpretarse como encubrimiento.

Si, como sabemos, una imputación no puede avanzar ni a un procesamiento ni menos a un enjuiciamiento sin ese ejercicio de la defensa material que implica la declaración del imputado, parece razonablemente posible establecer que 'si la montaña no viene a Mahoma...'. Si durante 5 ó 6 años los sospechosos no pudieron ser detenidos para ser llevados al Juzgado a declarar, no aparece descabellado que se intente indagarlos allí donde se esconden. Y para esto, para que un país pueda ejercer su jurisdicción y El imperio de la justicia en otro país soberano, hace falta un acuerdo, que si no es preexistente, debe suscribirse.

Hay dos países, dos gobiernos, dos parlamentos que intervienen en la instrumentación de la herramienta, mal puede en serio acusarse de encubrimiento a un/a presidente/a que ejerce sus competencias, derechos y obligaciones en ese terreno.

Está claro que ni la sospecha de que se buscaba levantar las alertas rojas de Interpol ni la de que se buscaba facilitar acuerdos comerciales con Irán pudieron ser corroboradas, ni tales hechos sucedieron siendo éstos, también, datos objetivos, no juicios de valor de alguien que supone o especula.

7.- Contrariamente a lo que sugiere Clarín, 'el precio de meterse con la impunidad' lo termina pagando CFK, paradójicamente por intentar hacerse cargo de lo difícil que ello resulta después de 20 años de perpetrado el atentado. Por su antigüedad en la causa, y por la razón que cada uno quiera ensayar, los resultados -o mejor dicho la falta de los mismos- quizá están dando cuenta de que Nisman fue puntal de la impunidad".

Por último, el senador López expresa: "YO NO SOY NISMAN. Del mismo modo que alguna vez sentí yo no soy Favaloro. Decido no caer en la trampa de quienes nos proponen autoflagelarnos".

"Que cada quien se haga cargo de sus decisiones íntimas y soberanas, decisiones que, por imperio del art. 19 de la Constitución Nacional, no tenemos más opción que respetar, porque están exentas de la autoridad y reservadas a Dios. Que no nos hagan cargo de los suicidios de quienes así deciden terminar su vida. Bastante tenemos de qué hacernos cargo, cada cual, con su propia existencia, y con tratar de participar de la responsabilidad pública de comprometernos con la historia colectiva y de tratar de que sea vivible y cada vez más digna", concluye.

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