El juez de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni volvió a expresar que ya cumplió con su "tarea" como ministro de la Corte Suprema de Justicia, pero admitió que no se va "para no desarmarla".
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Cuando estalló el escándalo entorno a sus departamentos que estaban alquilados y utilizados para ejercer la prostitución, Zaffaroni ya había anticipado que pensaba dejar el tribunal, pero que a raíz de ese hecho decidió continuar.
Asimismo, sostuvo que el máximo tribunal debería modificar su estructura para "terminar como la vitalicidad". Zaffaroni aseguró que "lo ideal" sería que los jueces de la Corte Suprema "roten cada 10 o 12 años".
Por otro lado, insistió con la necesidad de llevar adelante "una reforma constitucional", aunque aclaró que esto no significa que trabaje "para la reelección" de la presidente Cristina de Kirchner.
Zaffaroni sostuvo su preferencia para que se adopte un "sistema parlamentario", ya que consideró que es "el mejo para superar las crisis más fácilmente y con menos trauma que el presidencialismo".
"Quiero la reforma constitucional. Tenemos que ir al sistema parlamentario. Pero no trabajo para la reelección de Cristina de Kirchner", remarcó el ministro del máximo tribunal de Justicia.
En declaraciones a radio La Red, el magistrado aseguró que no es "opositor ni oficialista", al descartar cualquier tipo de cercanía con el Gobierno nacional.
Al respecto, Zaffaroni puso de relieve que hay cosas que le gustan o "cosas que haría más rápido", como "la política de pueblos originarios que está bastante descuidada; algunos temas pendientes, como el sistema hospitalario de la Ciudad; integrarlo con el de Buenos Aires".
No obstante, el funcionario judicial valoró la asignación universal por hijo, porque, subrayó, "baja niveles de violencia, previene el aborto, el infanticidio, inserta socialmente"; y también el trabajo con la Educación, "porque hay enseñanza terciaria en lugares donde no había; eso nos va a cambiar la configuración social".
En tanto, Zaffaroni afirmó que "los políticos no están listos para tratar el aborto", aunque advirtió que "es un tema muy serio que en algún momento habrá que discutir".
Según Zaffaroni, para los políticos el tema del aborto "son papelitos y no vidas humanas", y remarcó que esta cuestión "es un drama".
"Algo que en algún momento vamos a tener que encarar en serio, con investigación, saber el cuadro de la realidad del aborto en el país", sostuvo el ministro de la Corte.
En declaraciones a radio La Red, el funcionario judicial indicó que "hay estimaciones de que cada cinco nacimientos hay un aborto", y expresó su deseo de que "no sean del todo ciertas".
"Habría que ver cómo logramos ver de bajar, reducir daños a las mujeres a los fetos. Hay que reducir daños. Por ahora entran en discusiones banales; se olvidan de que ni las mujeres ni los fetos son papel: son de carne y hueso, son vidas", señaló.
Al ser consultado sobre las presiones que pueden existir sobre el Poder Judicial, el magistrado aseguró que "nadie presiona a la justicia", aunque reconoció que "existen alegatos de oreja".
Al respecto, el juez de la Corte dijo que la Justicia ahora está integrada por magistrados en su mayoría jóvenes.
"Los que recordamos los tiempos duros y sentimos amenazas y violencia, nos damos cuenta de que lo que se llama presiones y amenazas son simples alegatos de oreja que se siguen desde los gobiernos o los particulares. No veo arbitrariedades notorias", manifestó.
Sobre la calidad de la Justicia argentina, Zaffaroni dijo que "debe evaluarse comparativamente" y enfatizó que es "muy perfectible".
"Tenemos una Justicia muy perfectible, pero tampoco es la peor; hay muchas cosas que se pueden hacer, pero dentro de todo estamos funcionando con niveles de discreta dignidad", indicó.
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