2 de marzo 2001 - 00:00

Bueno: el municipio compró La Cava para erradicar delito

Buenos Aires - Señalada como una de las zonas más peligrosas del conurbano norte, la villa La Cava dejará de ser un gueto habitado por delincuentes, para convertirse en un complejo habitacional, a partir de la compra de 18 de sus 22 hectáreas por parte de la Municipalidad de San Isidro.

Refugio de bandas delictivas y repetido escenario de violentas persecuciones, la villa mutará en el futuro en un conjunto de modernas edificaciones que dará albergue a más de 13.000 personas.

La decisión del gobierno comunal, que capitanea el radical Gustavo Posse, es resultado de las tareas encaradas en forma conjunta con la Nación a través del Programa Arraigo.

En diálogo con Ambito Nacional, Posse reveló que el predio fue adquirido a un valor de $ 500.000, operación que fue homologada días atrás por el Concejo Deliberante sanisidrense.

Actualmente sólo cuatro de las 22 hectáreas están inhabitables debido a la profundidad del suelo, en tanto que el resto determina una de las villas miseria más importantes del conurbano bonaerense.

Las obras de mejoramiento no tardarán en llegar. Según precisó a este diario el concejal de la Alianza Carlos Castellano, ya se abrieron 2.800 metros de calles, para permitir que la Policía y las ambulancias puedan llegar al lugar con facilidad, tarea que se hará exten-siva a la totalidad del predio en poco tiempo más.

Futuro

En tanto, una etapa posterior de este plan de urbanización contemplará edificaciones a nivel, unifamiliares, que -según los funcionarios locales-evitarán que el predio se convierta en otro Fuerte Apache. Las 18 hectáreas (divididas en dos grandes ejidos, La Quinta del Niño y El Pozo) estaban en manos de la Mutual de Tierras y Viviendas Barrio La Cava, que mantenía con el Estado nacional una histórica deuda por el uso de esos terrenos.

Ahora es el municipio el que se hace cargo de esa deuda y obtiene así el dominio legal -a un precio casi irrisorio-del famoso predio.

Su desmantelamiento tendrá, sin duda, un importante precio político para la gestión del hijo de
Melchor Posse, otrora jefe del mismo municipio y ex titular de la ANSeS.

En rigor, la existencia de La Cava ensombrece la jerarquía de los barrios que la rodean -Lomas de San Isidro y Beccar-, donde habitan importantes contribuyentes del exclusivo distrito.

Erradicar la delincuencia le devolvería a Posse el mérito de haberse comprometido a dar una solución al grave problema de la inseguridad en San Isidro y a urbanizar las villas miseria.

Objetivos

Pero el plan habitacional también busca cumplir con otra premisa de su gestión: «Separar la paja del trigo», porque «la gran mayoría de la gente que hay ahí es honesta, trabajadora o gente que busca trabajo».

Un paso determinante es, sin duda, la purga de un territorio signado por la presencia de peligrosos delincuentes.

Adquiriendo las 18 hectáreas la comuna tendrá mayor acceso a medidas de la Justicia y la Policía, que permitan -según explicó Posse-«erradicar a la gente que no es de esa comunidad y que la utiliza como una suerte de aguantadero».

Delincuencia

En definitiva, la administración municipal buscará convertirse en denunciante y querellante de los delitos complejos que se gestan desde el seno del temido predio.

Ahora sólo restan las últimas gestiones para lograr la tenencia definitiva del predio y comenzar con la realización de un censo para conocer las necesidades de la población.

En este sentido, el intendente explicó que «hay que hacer un entrecruzamiento de diversos estudios dado que en principio cada hectárea arroja una densidad de 900 personas y éste es el problema más serio», porque, sentenció,
«no es la intención de nadie hoy en día la construcción de un nuevo Fuerte Apache».

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