20 de abril 2001 - 00:00

Caída fuerte de los mercados argentinos

Por una perdida radio de su provincia, La Rioja, a más de 1.000 kilómetros de Buenos Aires, el ex presidente Carlos Menem aconsejó ante una pregunta "comprar dólares lo más rápido posible".

Llegó el mensaje a Buenos Aires y un canal de cable lo constató telefónicamente al presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, a 10.000 kilómetros de distancia en Québec. Le informó de la declaración de Menem y De la Rúa replicó: "Va a quedar solitario, totalmente solo (Menem). Es una declaración sin fundamento. No habrá devaluación ni dolarización".

Que no habrá dolarización (suprimir el peso y dejar como único circulante a la moneda norteamericana, como hacen Panamá y Ecuador en América Latina) de hecho se descuenta en el actual gobierno argentino que, por el contrario, preconiza introducir al euro por mitad con el dólar para respaldo de la exitosa convertibilidad durante los últimos 10 años en la Argentina. Hasta ahora la paridad era un peso-un dólar y respaldada por reservas del Banco Central argentino que llegaron a tocar los 30.000 millones de dólares hace un año.

Tras el enfrentamiento Menem-De la Rúa se sucedieron las declaraciones de políticos -sobre todo de legisladores de la propia Alianza gobernante- haciéndose imputaciones.

La realidad, sin embargo, mostraba que la nueva abrupta caída de los mercados argentinos había comenzado muchas horas antes y que poco tenía que ver con el enfrentamiento de políticos y ex presidentes.

Los títulos públicos cayeron entre 3 y 5 por ciento en relación con día anterior, el jueves, cuando ya habían perdido 2 %. Es todo un record de retroceso de cotización de títulos que están totalmente por debajo de su valor lógico ya que dan rendimientos de entre 11% y 14 % anual en un país que en su historia dejó de cumplir sus compromisos financieros nacionales e internacionales.

La bolsa de Buenos Aires cayó 6,27% este viernes. Aunque no es fuente gravitante de financiación de las empresas, suele marcar, como todo centro bursátil, el estado de los mercados.

El riesgo país para Argentina llegó a 1046. O sea, subió el viernes 11,51 % tras haber trepado casi 5 % el jueves. También es un record. Basta pensar que el primer ministro de Economía de la Alianza, José Luis Machinea, debió irse del cargo cuando el riesgo-país había subido a 790 puntos. Volvió a crecer con su sucesor por 15 días, Ricardo López Murphy, y con el tercer ministro de Economía en la nueva crisis financiera argentina se llegó a este 1046.

La prensa argentina, sobre todo la radial y televisiva, se dedicó a azuzar a los políticos entre sí frente a la aguda caída financiera de Argentina. Sin embargo los inversores, los mercados que los reflejan y los operadores no se guían por esas declaraciones demasiado simples. Se fijan más en lo que ordenan a las computadoras compradores y vendedores. Lo que marcan las cifras. Por caso hoy, que Argentina está en riesgo país arriba de Perú y también de Turquía que era considerado el mercado más detonante. Este viernes lo pasó a ser Argentina en el mundo.

El primer afectado es el vecino país Brasil, donde el dólar marcó ayer otro record al cerrar a 2,23 y su principal Bolsa, la de San Pablo, cayó 5 %.

Desde inversores a gobiernos, sobre todo de países latinoamericanos, se teme que una caída en default (cese de pago de sus obligaciones financieras) de Argentina provocará una nueva crisis grave para los países emergentes pero también para los restantes.

También sería el primero de 5 países que recibieron "blindaje" (cobertura financiera especial del Fondo Monetario) para su emergencia financiera.
El mismo viernes a la noche los banqueros argentinos llamaban urgentemente a Canadá, donde está el presidente argentino De la Rúa asistiendo a la reunión del ALCA y lo hacían a Londres, donde se encuentra el ministro de Economía Domingo Cavallo. Quieren urgentes diálogos en las 48 horas de fin de semana con mercados financieros cerrados para tomar posiciones para el lunes.

En los banqueros hay indignación porque han observado como de sus entidades se van depósitos y como en el Banco Central se reducen las reservas en divisas fuertes del país.

La dolarización total de la Argentina, que hace más de dos años propone el ex presidente Carlos Menem, y que niega-más por razones políticas dado que es lema de su antecesor en el cargo-el actual mandatario Fernando de la Rua, se está produciendo de hecho porque ante la confusión los atemorizados argentinos aprovechan la libre convertibilidad del peso al dólar, se pertrechan más en moneda norteamericana.

Pero hay serios problemas de público en una economía que ya estaba dolarizada en un 60 o 70 por ciento. Es el caso de los que tienen pesadas deudas en dólares. Esto va desde público medio y bajo que adquirió viviendas o autos en cuotas de dólares-expresamente lo autoriza la ley argentina para contratos- y las empresas. Son los centros neurálgicos de la actual situación. El otro es también muy importante: son los poseedores de títulos públicos argentinos en dólares. La caída del precio los ha perjudicado mucho pero además existe la acechanza de que el gobierno no los pague o que los refinancie obligatoriamente por otros títulos a más largo plazo



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