Callado y en cámara lenta, Lole deja el PJ disidente

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Como ha desplegado siempre sus decisiones importantes, callado y en cámara lenta, Carlos Reutemann dejó ayer la coordinación de la campaña del peronismo opositor. Es la noticia más importante del poskirchnerismo. La arrastró, el senador, desde el momento mismo en que se presentó en el velorio de Néstor Kirchner. Una aparición así no se hace sin que se abran algunas puertas que se les cerraron a otros opositores en la Casa de Gobierno, en una actitud que Cristina de Kirchner, según informó un par de ministros del gabinete, calificó como un buen gesto. Reutemann justificó ayer el portazo -que este diario había adelantado en sus formas, desde aquel día del funeral, como una decisión que no tenía marcha atrás-, en un entredicho con los otros tres coordinadores de la mesa del Peronismo Federal, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero. Fue el relato que hizo este diario en la edición de ayer acerca de la charla de la noche del martes en el despacho del Senado del ex presidente Rodríguez Saá.

En un comunicado que firmó después del mediodía y que distribuyó por e-mail (una rareza en este Lole que les huye a estos ingenios de la comunicación que considera lo superan) afirmó que ante noticias aparecidas en un matutino del día de la fecha, «referidas a conversaciones entre los coordinadores del Peronismo Federal, aclara que los temas publicados nunca formaron parte de las mismas». En esa reunión, los federales resolvieron darles libertad de luto a sus candidatos (Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Rodríguez Saá y Mario Das Neves) para reanudar las campañas tras el recogimiento por la muerte de Kirchner. En esa charla, como se informó, la mesa le pidió a Reutemann alguna explicación sobre su frase «desensillar hasta que aclare» que le transmitió a varios interlocutores la semana pasada y que reprodujo su mujer, Verónica Ghío -considerada hoy su vocera-en una página de Facebook. Aunque Reutemann no hizo referencia explícita a este diario ni a lo que dice que se informó mal, ese punto pudo darle la oportunidad de tomar distancia de una formación que para él tenía sentido en la pelea contra Kirchner, pero que lo ha perdido después de su muerte.

En ese encuentro también Reutemann adhirió a la idea de darle libertad de acción a cada candidato. «Cada uno está recorriendo el país, cada uno tiene que decidir su 'timing'». ¿Está haciendo Lole lo mismo, decidiendo su «timing»? No son pocos los que creen que Reutemann tiene un proyecto presidencialpara lanzar el año que viene, que la muerte de Kirchner destrabó. El ha dicho hasta ahora que no lo cuenten para eso, pero sus hermeneutas entienden que lo decía porque no quería enfrentarlo a Kirchner. Aunque ha repetido esa negativa hasta el hartazgo, el protagonismo de Reutemann en la mesa de los federales desde hace un año, su aparición en el velorio de Kirchner y el portazo de ayer son gestos que sólo hace un candidato a algo.

En esa reunión y en otras explicaciones que dio la semana pasaba, Reutemann afirmó que había que abrir un período de espera hasta el año que viene para tomar decisiones de campaña porque todos los partidos, oficialismo y oposición, debían hacer un reacomodamiento a la nueva situación del poskirchnerismo.

En el comunicado Reutemann aclaró que «ha decidido apartarse de la mesa coordinadora del Peronismo Federal», pero que «del mismo modo, ratifica su permanencia dentro del Interbloque del Peronismo Federal» que coordina R. Saá y que hoy está en la oposición al kirchnerismo. Según Reutemann, a partir de esas informacionesque considera erróneas sobre lo que habló con sus ex colegas de la mesa federal « reconoce que han surgido diferencias dentro de dicho espacio en cuanto a la coyuntura política».

Anoche había desconcierto en el Peronismo Federal. Romero dijo que para él era «una sorpresa que no deja de estar enmarcada en lo enigmático que para muchos resulta el pensamiento de Reutemann». No negó lo que se publicó de esa reunión del martes y contó que «trabajamos los coordinadores de la mesa del Peronismo Federal, como todos los martes, sin que nos haya anticipado su decisión». Rescató que Reutemann dijera que sigue perteneciendo al bloque de ese sector, lo mismo que dijo desde Misiones, Puerta. El ex presidente y hoy diputado se manifestó también sorprendido por la decisión, de la que supo mientras participaba del funeral de su ex vicegobernador Julio Ifrán. Rodríguez Saá dijo también que «la reunión de anoche de la mesa de conducción del Peronismo Federal fue cordial y amable. No le encuentro una explicación lógica a esta decisión».

El Gobierno le dio a la determinación, como ante otros gestos de Reutemann, un tratamiento que mezcla la lupa de aumento y la sordina. Trató de agrandar su efecto a través de sus voceros periodísticos para beneficiarse de esta crisis en la oposición, pero también acolchonó el hecho como en los tiempos de Néstor Kirchner, quien ordenó no maltratarlo al santafesino, que siempre para el ex presidente -en un plan alternativo a su propia candidaturaera mejor postulante de un peronismo unificado detrás de un dirigente que no fuera de la provincia de Buenos Aires y menos Duhalde. Los fantasiosos le atribuirán esta movida a la acción de Juan Carlos Mazzón, estratega que fue de Kirchner y quien conserva el despacho junto al de Cristina de Kirchner. Este operador ha actuado, hasta en los peores momentos de la relación Kirchner-Reutemann como un sólido cordón umbilical con el santafesino.

Esta nueva navegación de un Reutemann desenganchado del peronismo opositor sincera la situación producida tras la muerte de Kirchner, que deja sin adversarios a los opositores que tenían calzados sus proyectosen la contradicción con el ex presidente. En el arco del Peronismo Federal, esa situación potenció en los últimos días la gravitación de Duhalde, quien anunció que relanza su candidatura el mes que viene. Es el dirigente que tiene más fuerza territorial que los demás candidatos y el temor del conjunto es que el Peronismo Federal termine sindicado en Duhalde, algo que jamás permitiría Reutemann, quien mantiene una vieja inquina con él. Sufrió los ataques que le hacía cuando era presidente azuzándolo con denuncias de Luis D'Elía por responsabilidades penales en 2001 pronunciadas desde el Salón Blanco. También se sintió herido en el último año cuando Duhalde y su mujer Chiche González lo gastaban con el mote de «indeciso».

Reutemann además sabe que si algo rechaza el resto del país es a los dirigentes de la provincia de Buenos Aires, a quienes consideran angurrientos cuando, siendo los grandotes del curso, viven reclamando más coparticipación. Sólo Daniel Scioli parece haber quebrado ese drama, pero eso se comprobará si lanza una candidatura presidencial.

En este análisis, el dominio de Duhalde en el peronismo opositor no tiene competencia hacia adentro de los federales porque Solá, Das Neves y Rodríguez Saá tienen gran cantidad de votos en los distritos grandes. Lole habrá pensado que quedar ligado a ese arco -se resistía en los últimos días a sacarse fotos con ellos en las reuniones que solían hacer en Buenos Aires-disminuiría su peso como dirigente nacional, fuera o no candidato.

Más aún, si Duhalde después de ser candidato declinase el proyecto por creerlo poco competitivo, expondría ese grupo a la necesidad de sindicarse en un Mauricio Macri a falta de mejor postulante. Pero para eso Reutemann tiene plan propio, porque el jefe porteño y Francisco de Narváez ya han dicho que si Lole es candidato se enfilarán detrás de él. Cuando Lole habló en diciembre de 2008 de su candidatura, estos dos anunciaron que, de concretarse, ellos lo seguirían. No hace falta explicar que a los tres los une una óptica moderada de centro ligada a cierto conservadurismo en el cual se entienden más que bien. La tentación de alzar una candidatura con esos candidatos que tienen peso en sus distritos -le ganaron al kirchnerismo al año pasado en Buenos Aires, Capital Federal y Santa Fe, los más grandes del país en cantidad de votos- no la va a dejar pasar ninguno de los tres.

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