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Comunidad judía: 25% bajo la línea de pobreza
El actual titular de AMIA, Hugo Ostrower, intentó en diciembre modificar los estatutos de la entidad madre de la comunidad judía para poder aspirar a su reelección; la asamblea convocada a ese efecto fracasó por falta de quórum.
Esto dejó libre el campo a la pelea entre el independiente Gilbert Lewy (ex presidente de la Sociedad Hebraica Argentina) y un representante del hegemónico partido Avodá (laborista), que surgirá en una interna entre el abogado Luis Steinberg y el presidente de la Organización Sionista Argentina (OSA), Abraham Kahul, dueño de la agencia de turismo Taiar.
En AMIA, por ser una entidad «de primer piso», están habilitados para votar todos sus socios, que hoy son cerca de 30.000; sin embargo, el número histórico de votantes araña los 3.000, y no se espera superar esa cifra.
La tarea no será sencilla para quien resulte electo: deberá proveer (porque ésa es la tarea primordial de AMIA) de bienestar a los 50.000 miembros de la comunidad que están debajo de la línea de pobreza.
«Un comerciante que durante 30 años vendió ropa y se fundió a los 50 años, ¿qué puede hacer? La situación es dramática. Es tristísimo ir al comedor de -por caso-el templo Bet-el y ver gente vestida de saco y corbata llevando a toda su familia porque no tiene para darle de comer. Esa gente 'se cayó' del sistema en los últimos 18 meses, y estamos tratando de reparar su situación», dijo a este diario otro dirigente.
Según el informante, alrededor de 150 familias que habían migrado a villas miseria se mudaron a hoteles, pagados por AMIA o Tzedaká. En cambio, el deterioro de la red escolar judía sigue avanzando: de los 24.000 alumnos que tenía hace un año, hoy apenas 16.000 renovaron su matrícula.
• Decisivo
Los críticos de Ostrower afirman que AMIA perdió protagonismo y presencia durante la crisis, aunque se reconoce que la situación del país, que barrió con buena parte de la clase media comerciante y profesional, fue el elemento decisivo para el deterioro de las condiciones de vida de los judíos argentinos. Paralelamente, también le critican haber aceptado el cargo de procurador en el gobierno porteño, en el que lo designó Aníbal Ibarra.
Además de la bolsa de trabajo de AMIA -que es una de las más activas, eficientes y numerosas del país, y que cuenta con apoyo del BID-, Tzedaká abrió el Ariel Job Center en el templo de la calle Libertad, para los profesionales y comerciantes desplazados por la crisis. «Hemos conformado microempresas con postulantes, varias de ellas bastante exitosas dentro del cuadro general», dice la fuente.


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