8 de marzo 2002 - 00:00

Comunidad judía: 25% bajo la línea de pobreza

Familias habitando en villas miseria, deserciones escolares ya no de colegios pagos sino de escuelas públicas gratuitas, preocupantes niveles de desempleo, desnutrición infantil, prostitución: los mismos males que aquejan al resto de la sociedad también afectan a la comunidad judía argentina.

Es que la crisis no respeta religiones ni grupos étnicos: 50.000 judíos argentinos viven hoy bajo la línea de pobreza y sólo un tercio de ellos recibe algún tipo de asistencia, según un informe que di-vulgará hoy la Fundación Tzedaká, que se ocupa de tareas benéficas dentro de la comunidad.

El trabajo indica que la cifra representa 25% del total de los judíos argentinos, y viene a derrumbar -si esto era necesario-el estereotipo de que todos los judíos tienen al menos una posición económica desahogada.

Así, y tal como están haciendo españoles, italianos, alemanes y otras naciones europeas, las comunidades judías de los Estados Unidos, Canadá y Francia han comenzado a recolectar fondos para sus hermanos argentinos en problemas. «Recibimos delegaciones de diversas entidades de esos países prácticamente todos los meses. También la 'cuestión Argentina' es un tema que se debate en cuanto congreso o reunión se hace en el mundo. Están muy preocupados, y no pueden creer el grado de deterioro de la situación argentina, y cómo eso afecta a los judíos argentinos», dice un dirigente comunitario.

• Elecciones

La divulgación de estos dramáticos datos se produce pocas semanas antes de la elección de nuevas autoridades en la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), entre duros cuestionamientos a la actual conducción por lo que califican sus opositores de su «falta de protagonismo» ante la profundidad de la crisis.

El actual titular de AMIA,
Hugo Ostrower, intentó en diciembre modificar los estatutos de la entidad madre de la comunidad judía para poder aspirar a su reelección; la asamblea convocada a ese efecto fracasó por falta de quórum.

Esto dejó libre el campo a la pelea entre el independiente
Gilbert Lewy (ex presidente de la Sociedad Hebraica Argentina) y un representante del hegemónico partido Avodá (laborista), que surgirá en una interna entre el abogado Luis Steinberg y el presidente de la Organización Sionista Argentina (OSA), Abraham Kahul, dueño de la agencia de turismo Taiar.

En AMIA, por ser una entidad «de primer piso», están habilitados para votar todos sus socios, que hoy son cerca de
30.000; sin embargo, el número histórico de votantes araña los 3.000, y no se espera superar esa cifra.

La tarea no será sencilla para quien resulte electo: deberá proveer (porque ésa es la tarea primordial de AMIA) de bienestar a los
50.000 miembros de la comunidad que están debajo de la línea de pobreza.

«Un comerciante que durante 30 años vendió ropa y se fundió a los 50 años, ¿qué puede hacer? La situación es dramática. Es tristísimo ir al comedor de -por caso-el templo Bet-el y ver gente vestida de saco y corbata llevando a toda su familia porque no tiene para darle de comer. Esa gente 'se cayó' del sistema en los últimos 18 meses, y estamos tratando de reparar su situación»
, dijo a este diario otro dirigente.

Según el informante, alrededor de 150 familias que habían migrado a villas miseria se mudaron a hoteles, pagados por AMIA o Tzedaká. En cambio, el deterioro de la red escolar judía sigue avanzando: de los
24.000 alumnos que tenía hace un año, hoy apenas 16.000 renovaron su matrícula.

• Decisivo

Los críticos de Ostrower afirman que AMIA perdió protagonismo y presencia durante la crisis, aunque se reconoce que la situación del país, que barrió con buena parte de la clase media comerciante y profesional, fue el elemento decisivo para el deterioro de las condiciones de vida de los judíos argentinos. Paralelamente, también le critican haber aceptado el cargo de procurador en el gobierno porteño, en el que lo designó Aníbal Ibarra.

Además de la bolsa de trabajo de AMIA -que es una de las más activas, eficientes y numerosas del país, y que cuenta con apoyo del BID-, Tzedaká abrió el Ariel Job Center en el templo de la calle Libertad, para los profesionales y comerciantes desplazados por la crisis. «Hemos conformado microempresas con postulantes, varias de ellas bastante exitosas dentro del cuadro general», dice la fuente.


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