13 de marzo 2002 - 00:00

En junio del '89, la divisa llegó a 7,45 pesos de hoy

La clave de una devaluación considerada exitosa en términos de ser competitiva es el llamado «pass through», o sea, el impacto del aumento del tipo de cambio sobre los precios internos.

Hasta el momento, el tras-paso de la suba del dólar a inflación resulta más que acep-table. Dado que la suba del dólar el último trimestre alcanza a más de 140% y la inflación resulta menor de 10% (suponiendo que en marzo el IPC sube 5%).

La experiencia brasileña muestra una combinación óptima de devaluación controlada y baja inflación, ya que en el mismo período (el primer trimestre después de la devaluación) el tipo de cambio subió 57% y la inflación fue de 2,5%. En cambio, el caso turco fue una devaluación en un escenario controlado, pero con alta inflación, dado que el tipo de cambio registró un alza de 80% y la inflación superó 19%, señala la consultora M&S.

Rusia representa el caso extremo donde el traspaso a precios fue muy relevante: el tipo de cambio creció 163%, y la inflación fue más de 50%.

En las anteriores crisis desatadas por maxidevaluaciones en la Argentina, el mayor traspaso a precios se registró en enero del '91. En realidad, en esa oportunidad se anuló la devaluación porque el tipo de cambio real cayó más de 52% ante una suba del tipo de cambio nominal de 290% y una inflación minorista de 768% y una mayorista de 512% (el pass through fue de 265%).

En la maxidevaluación de febrero del '76, cuando el tipo de cambio nominal creció 1.031%, el traspaso a precios fue de 41% (el tipo de cambio real creció 130%), y en la de marzo de 1982 la cotización del dólar aumentó 365%, y el impacto en precios fue de 40% (el tipo de cambio real creció 102%). Por último, en la crisis de enero del '90, el tipo de cambio nominal creció 9.832% y el pass through fue de 83%, de forma tal que el tipo de cambio real aumentó 26%.

Las últimas grandes devaluaciones en el mundo han dejado tres datos relevantes:

la inflación minorista es inferior a la devaluación, mientras que los precios mayoristas aumentan más que los minoristas.

• tanto la inflación de bienes transables como la de no transables es menor que la devaluación.

• se produce un abrupto cambio en la estructura de precios relativos, y el nivel de actividad registra una caída
.

Según la consultora Carte-co, existen ejemplos donde la devaluación produjo inflaciones transitorias y bajas, así como casos donde hubo altas y duraderas tasas de inflación, como en México '82; Chile '82; Argentina '86/'89 y Brasil '86.
Pero también la experiencia internacional de los '90 muestra que programas consistentes, creíbles y con ayuda internacional, en un marco de poder político capaz de hacer lo necesario, limitan sustancialmente los efectos de la devaluación sobre la inflación.

Ahora bien, el tipo de cambio real, en términos del poder adquisitivo del dólar, se ubica hoy (2,5 pesos)
en un nivel equivalente al del primer trimestre del '90. El mayor nivel de tipo de cambio real fue en junio del '89, con 7,45 pesos por dólar, mientras que el segundo más alto fue en febrero de 1976, con 6,02 pesos. Luego, los mayores registros se dan en julio del '82, con 4,26 pesos, y febrero del '90, con 3,23 pesos.

Como contrapartida, el nivel de tipo de cambio real más bajo se dio en marzo del '81, con 0,63 de peso, seguido por abril del '95 con 0,88 de peso.

El promedio de la serie histórica 1970/2002 arroja un nivel de 1,80 peso por dólar, mientras que si se toma hasta el nacimiento de la convertibilidad, el nivel sube a 2,2 pesos.


Si se hace el ejercicio de soslayar tanto el período de la «tablita» cambiaria de Martí-nez de Hoz y la convertibilidad, el tipo de cambio real promedio es de 2,4 pesos
.

¿Qué ocurrió por el lado de la balanza comercial?
Desde 1980 el mayor saldo comercial se dio en 1990, con 8.276 millones de dólares, coincidiendo con el nivel más alto de tipo de cambio real. Luego se ubica el año 2001, con 6.343 millones de dólares. Es decir, sobre el final de la convertibilidad.

Claro que la explicación de ambos superávit comerciales es bien distinta. Ya que en el caso de 1990 fue producto de un aumento de las exportaciones de 9.579 millones a 12.353 millones de dólares con una leve caída de 200 millones en las importaciones. En cambio, el superávit de 2001 se explica por el derrumbe de las importaciones, que pasaron de 25.148 millones de dólares a 20.312 millones. Pero el período con superá-vit comerciales más continuo fue desde 1982 hasta 1991. A partir de la convertibilidad, se registran mayores déficit comerciales, pero fue durante el período de mayor crecimiento económico.

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